“El debate polÃtico es la esencia de la democracia y de la superación de la tiranÃa de la mayorÃaâ€
MartÃn Lardone.
En dÃas pasados se llevó a cabo el esperado debate de los candidatos a la gubernatura de nuestro Estado. Actualmente, este tipo de ejercicios, naturalmente democráticos, se han vuelto obligatorios en tiempos electorales por significar un escenario donde se confrontan las mejores propuestas por parte de los candidatos a gobernar.
Los debates son un instrumento importante – propagandÃstico – de la comunicación y la mercadotecnia polÃtica. AsÃ, hay quienes consideran que estos pueden definir quién ganará las elecciones o que al menos generan una fuerte influencia sobre el electorado, sin embargo, esta visión lejos está de ser una regla, podrÃa ser incluso la excepción dependiendo de las circunstancias más variadas, tales como el lugar, el momento y la cultura polÃtica imperante.
El primer debate televisado en Estados Unidos fue en 1959 donde por primera vez los candidatos a la presidencia Richard Nixon y John F. Kennedy participaron en el acontecimiento, obteniendo Kennedy los mejores comentarios por el desenvolvimiento que mostró en dicho encuentro y quién más tarde ganarÃa la elección en su paÃs. En el caso de México, éste entró en la dinámica de los debates electorales hasta 1994, donde presentó a los televidentes al panista Diego Fernández de Cevallos, el perredista Cuauhtémoc Cárdenas y al priista Ernesto Zedillo.
Desde el punto de vista de la teorÃa polÃtica normativa los debates son importantes, ayudan a construir la democracia. Para los contendientes estos espacios deberÃan implicar una forma de resolver los conflictos entre visiones diferentes sobre los asuntos públicos, puesto que este ejercicio democrático es en esencia polÃtica pura: aceptar el diálogo, argumentar, escuchar y contra-argumentar, en suma debatir, con responsabilidad, respeto y tolerancia a las ideas de los demás.
Pero esta actividad se enfrenta a un grave problema, la gran mayorÃa de los votantes no se interesa en informarse a través de los debates de las propuestas de los candidatos y menos de dedicarles atención completa a través de los medios de comunicación que los difunden en vivo y en directo. También es cierto que también suele ser muy limitada la publicidad de este tipo de eventos para que oportunamente quienes pudieran tener interés planeen verlo. Â
Ante estas limitaciones, el marketing polÃtico del debate sólo logra acaparar a la audiencia perteneciente a la clase polÃtica, periodistas, analistas y a quienes colaboran en estructuras de gobierno en general y sólo a una pequeña parte de la población votante.
El impacto que pueda tener un debate resulta entonces bastante relativo. Volvamos al ejemplo de Ernesto Zedillo, Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Cevallos. A pesar de que hubo quienes no calificaron este encuentro como un auténtico debate, sino como una oportunidad en la que presentaron su plataforma polÃtica en relación a un conjunto de temas, al dÃa siguiente las encuestas y opiniones generadas mostraban que el panista Fernández de Cevallos habÃa sido claramente el más convincente y por lo tanto el ganador, más esto no fue suficiente para que tal escenario moviera en forma significativa la intención de voto.
Si revisamos los últimos debates que han marcado la esfera de las contiendas electorales, como en México con Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida y otro en Estados Unidos con Barack Obama y John McCain, ¿cuál ha sido singularidad de quienes ganaron el debate? Parte de la respuesta consiste en la espontaneidad de cada uno de los candidatos, la cual sale a relucir ante un escenario tenso como lo propicia un debate televisivo. En el caso de Vicente Fox fue su terquedad con el famoso “hoyâ€, “hoyâ€, “hoyâ€, lo que lo llevó a marcar uno de los más recordados debates polÃticos de la televisión mexicana, logrando traspasar las fronteras de los medios de comunicación hasta poner la palabra “hoy†en la mente del ciudadano y que muy probablemente fue uno de los factores que incidieron en el voto de muchos que lo llevaron a ganar la presidencia de la república. Barack Obama también con un perfil despreocupado y diferente para muchos estadounidenses por su tez morena y su discurso carismático fue parte de lo que contribuyó a que obtuviera el triunfo electoral.
En términos generales el debate suele ser solamente un elemento más dentro de los procesos electorales. Al respecto, uno de los grandes teóricos de la comunicación, Marshall McLuhan, asegura que no se trata de un debate sino de un producto empaquetado, con controversias definidas, que no necesariamente repercute en las audiencias. Por lo tanto sigue siendo bastante complejo advertir cuánto inciden los debates en los resultados, eso depende de cada contexto, los ciudadanos de hoy no son los mismos que los de hace 4 años, y la operación de los procesos electorales se modifica conforme cambian las reglas de juego.
Esta vez Michoacán no fue la excepción, y a semanas de que se lleven a cabo las elecciones, pudimos ver a Luisa MarÃa Calderón Hinojosa, Fausto Vallejo Figueroa y Silvano Aureoles Conejo pasar por el famoso ritual del debate, donde observamos sus reacciones, capacidad de respuesta, propuestas y una que otra descalificación. Y aunque ya hemos señalado que el debate no lo es todo, sà es una expresión de la que debemos reconocer que la panista Luisa MarÃa Calderón se llevó la mejor participación, contestando a cada una de las preguntas y réplicas con puntualidad, respuestas concretas, contenidos sólidos y proyectos viables para cada uno de los rubros, que como bien señaló “urge†llevar a cabo con orden, transparencia, equidad y participación ciudadana. De los aspectos más importantes a destacar en este debate fue como Cocoa mostró el mejor conocimiento de la situación actual de los temas aabordados, con la precisión de cifras en cada uno de los rubros de educación, transporte, medio ambiente, seguridad y finanzas entre otros, siempre dejando en claro que el protagonista de su administración será el bien común de las y los ciudadanos. Ojalá a todos nos haya servido de algo.
























