Desde hace treinta años, a partir de la administración de Miguel de la Madrid Hurtado, heraldo de la llegada al supremo poder político del formato económico neoliberal, siguiendo con C arlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Luis Felipe Calderón Hinojosa y la naciente de Enrique Peña Nieto, la población del país se está segregando, aglutinando en dos grandes grupos, dos enormes bloques: la clase Media empobrecida – pobres y miserables – y los ricos y poderosos, mostrando que la distribución de la riqueza es inequitativa y desigual y generadora de mayor concentración de la riqueza en pocas manos.
Todo eso por la sencilla razón de que las políticas salariales están en contra del trabajo y son proteccionistas del empresario, del factor capital; esta perspectiva política devalúa el valor, importancia y protagonismo del factor trabajo; suponen que solo el capital, que únicamente el dinero, los patrones, son los importantes, indispensables para la producción de la riqueza y están muy equivocados.
Esa es la razón por la cual se fijan salarios para la sobrevivencia, para subsistencia, porque finalmente los cerebros de el Capital piensan que habiendo excesiva mano de obra – como es el caso de nuestro país – , ¿para qué pagan salarios altos, congruentes con el puesto, si hay quién trabaje y cumpla esa misma responsabilidad, por bajos salarios, muy bajos? Lógica pura.
El nuevo Secretario de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, afirmó: En México existen dos millones y medio de mexicanos desempleados, de los cuales, un millón 300 mil son jóvenes, además de que seis millones 200 mil jóvenes ni estudian ni trabajan – los NINIS, (lo que no es nuevo ni desconocido) – ; seis millones 600 mil trabajadores perciben un salario de hasta sesenta pesos diarios, aunque en situación peor se encuentran cuatro millones de personas que trabajan pero no reciben ingreso por su labor. Cada año más de 800 mil personas buscan empleo, pero no lo han encontrado porque el modelo de crecimiento económico no ha logrado darles “cobijo” – Obligada pregunta señor secretario, ¿Si el formato-modelo de crecimiento económico no es favorable para la clase trabajadora, por qué no lo cambia?
Con esas cifras, y lo que significan y sus consecuencias económicas para las familias, para la población nacional, el futuro con una mejor y mayor calidad de vida y de subsistencia no existe para ellos ni para las futuras generaciones.
Continuó: El desempleo, la informalidad, emplear a los jóvenes ninis, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y detonar la productividad son los temas que ocuparán la agenda de los secretarios del Trabajo de todo el país en el corto plazo. Este es el tamaño de nuestra responsabilidad: mejorar las condiciones de los trabajadores, apoyar el crecimiento económico y mantener la paz laboral en el país, para que los empresarios inviertan y generen más empleos formales.
Y lo dice muy claramente: mantener la paz laboral para que los empresarios inviertan.






















