El jueves 27 del presente la Cámara de Senadores impondrá la Medalla Belisario Domínguez, en presencia del Presidente de la República, al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en reconocimiento a su encomiable labor para democratizar los procesos electorales y originar cambios radicales en el sistema político. Lo que hubiera gozado doña Amalia Solórzano de Cárdenas.

Don Adolfo Ruiz Cortines firmó el decreto el 3 de julio de 1953 para instituir la Medalla Belisario Domínguez, en homenaje al senador chiapaneco que fue sacrificado por ser franco opositor al usurpador Victoriano Huerta. Se estableció que la recibirían, hombres y mujeres, que se distinguieran por “su ciencia o su virtud en grado eminente como servidores de nuestra Patria o de la Humanidad” y sería entregada en sesión solemne cada 7 de octubre, del año 2001 a la fecha la han cambiado sin explicación o justificación alguna.


En 1954 los primeros en recibir la distinción fueron la profesora normalista María Rosaura Zapata Cano, originaria de La Paz, Baja California Sur. Fue la pionera de la educación preescolar y estableció los primeros jardines de niños. El licenciado en Derecho Erasmo Castellanos Quinto, considerado el primer cervantista de América, también fue homenajeado en ese añ; nació en Santiago Tuxtla, Veracruz, y antes de morir en diciembre de 1955 apadrinó a la Generación 1955 de la Escuela Nacional Preparatoria Número 1.

Cuauhtémoc será el ciudadano mexicano número 59 en recibir la medalla que ha sido entregada a 6 mujeres: Rosaura Zapata, María Tereza Montoya, María Hernández Zarco, María Cámara Vales viuda de Pino Suárez, María Lavalle Urbina y Griselda Álvarez Ponce de León. Cuatro diputados constituyentes: Esteban Baca Calderón, Heriberto Jara Corona, Ignacio Ramos Praslow y Jesús Romero Flores. También figuran en la relación de premiados 10 generales de nuestro glorioso Ejército Mexicano.

Cárdenas Solórzano ha dicho que el premio debe ser para todos los que junto con él emprendieron nuevos caminos en la política. No es una muestra de modestia, pero si de que el hombre sabe que no fue fácil haber reunido a todos los grupos clasificados como de la izquierda mexicana y llevarlos a un Frente Democrático Nacional, más tarde transformado en Partido de la Revolución Democrática, el partido del Sol Azteca, el de los colores amarillo y negro.

Si el 4 de marzo1929 el general y profesor rural Plutarco Elías Calles conjuntó a los hombres de diferentes corrientes y diversos grupos que participaron en el movimiento armado de 1910 y formó el Partido Nacional Revolucionario (abuelito del PRI). El 5 de mayo de 1989 el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas logró aglutinar a los hombres y mujeres de la izquierda mexicana, fundando el Partido de la Revolución Democrática.

Si que fue un fenómeno de la política, porque en corto tiempo se convirtió en un partido que atrajo las simpatías y los votos de la ciudadanía. Estaban agrupados los extremistas, los moderados y no pocos que aprovechan la situación para beneficio personal como el majadero Gerardo Fernández Noroña, mozo de Andrés Manuel López Obrador o como el deshonesto Martí Batres, recién despedido del equipo de Marcelo Ebrard.

Cuando se conjuntaron Cuauhtémoc y Porfirio Muñoz Ledo se advirtió que saldría lumbre de las acciones que emprendieran. El presidente Miguel de la Madrid Hurtado no pudo solucionar la crisis en el PRI, desde entonces Carlos Salinas de Gortari -secretario de Programación y Presupuesto- tomó en sus manos el destino de ese partido y se apoyo primero en Manuel Camacho Solís y después en Manuel Bartlett Díaz. Quien presidía la Comisión Federal Electoral, antecedente inmediato del IFE.

Entrado en la lucha por el cambio en el sistema político y por la democratización electoral, Cuauhtémoc se lanzó a conquistar el gobierno del Distrito Federal y resultó triunfador. Ya casi son 15 años del PRD en esa ubicación, desplazando al PRI y al PAN, apropiado de la Asamblea Legislativa y de la mayoría de las Delegaciones Políticas. Impuso su pensamiento y dio vida a nuevos personajes, entre ellos a López Obrador, quien se distanció de su hacedor porque así es la vida y así acostumbra pagar el tabasqueño.

En tres diferentes ocasiones Cuauhtémoc ha figurado como candidato a la Presidencia de la República, sin mayor éxito. En 1988 contendió contra Salinas de Gortari y Manuel J. Clouthier, obtuvo 5 millones 911 mil votos. En 1994 6 millones 250 mil ciudadanos votaron por él; sus rivales fueron Ernesto Zedillo y Diego Fernández de Cevallos. Ante sus rivales Vicente Fox Quesada y Francisco Labastida Ochoa, Cuauhtémoc apenas llegó al filo de los seis millones de votos. ¿Irá por el cuarto intento? Ojala no.

Muy interesante será el desarrollo de la sesión solemne en la que el panista José González Morfín coloque la medalla a Cuauhtémoc. En los discursos no dejarán, tal vez, de recordar al general Lázaro Cárdenas que pertenece al reducido grupo de expresidentes que siguen vivos en nuestra historia. Seguramente estará ahí Lázaro Cárdenas Batel y toda la familia michoacana, aunque el homenajeado sea un ilustre hijo del Distrito Federal y el primer niño que jugó en los jardines de Los Pinos.

 

Periodista, articulista, comentarista en Radio y Televisión. Ha sido Jefe de Información y Director de Noticiarios de Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional; Magistrado Numerario Fundador Tribunal Superior Agrario; Coordinador General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México; Representante del Gobierno del Estado de México en el D.F.; Director del Centro de Estudios de Justicia Agraria “Doctor Sergio García Ramírez” del Tribunal Superior Agrario y Director periodístico de la Agencia Mexicana de Información (AMI). Autor del libro “Bob Kennedy y los Asesinos sin Cara”. 1968. Autor del libro “La Radio, El PRI y El Destape”. 1988. [email protected]