Etelberto Cruz Loeza.

                Como ya es de sobre conocido, la iniciativa de reforma Constitucional en Materia Electoral presentada por el titular del Ejecutivo Federal, Andrés Manuel López Obrador no pasó y fue desechada y ese mismo día, se dio entrada a la llamada iniciativa de reforma electoral, también llamado Plan B, que para muchos analistas e investigadores como comentaristas de noticias, exfuncionarios del Instituto Nacional Electoral, así como representantes populares en el H. Congreso de la Unión y líderes de partidos de la oposición, no pasará y si pasa, la Suprema Corte de Justicia de la nación se llenará de solicitudes de Amparo.

                Este dichoso Plan B tal parece que es para estrangular al Instituto Nacional Electoral y pulverizarlo, pero difícilmente pasará  por varias razones, entre otras la oposición en el Senado y los tiempos.

                Seguramente porque no lo puedo decir yo, tomo buena parte de columnista de LA RTAZÓN…

                Es posible afirmar de manera tajante que  la intención de esta reforma es golpear y desmantelar al INE. Contrario a la reforma Electoral, la probabilidad de aprobar la reforma electoral es alta porque depende tan sólo de Morena y sus aliados en el senado. No sólo es menor es, es menos deplorable la constitucionalidad que el Plan B de Morena.

                Estamos presenciando un golpe directo al INE que, ahora más que nunca, requiere de la valentía y la razonabilidad del brazo blando de Morena en el senado, del poder de convencimiento de los partidos de oposición y del apoyo irrestricto de la población que salió a pedir que no se toque al INE. Es un golpe que parte de falsas premisas de que el órganos electoral está formado por una burocracia académica, dedicada al despilfarro y al fraude.  Desde los ojos del Oficialismo la solución es er4ducir los tiempos de los procesos electorales – tiempos de preparación, para una jornada electoral y eliminar áreas completas del Instituto.

                (Otra falsa premisa es que se ahorra y éste es el caballo de Troya del presidente).

                Es una reforma que desde su exposición de motivos está formulada con rencor y odio a los Consejeros del INE. No es una reforma que atienda los dolores del sistema electoral mexicano ni errores del pasado, ni que equilibre la competencia electoral. Es una iniciativa de ley diseñada para reducir las capacidades operativas y logísticas del INE, para producir el fracaso del sistema electoral mexicano en las elecciones de 2024. Es un tema delicado, porque lo que está en juego, además de las fuentes de empleo de miles de personas en el Instituto, es la estabilidad política del país.