Muy ligeramente, en pocas ocasiones y con muy pequeño espacio, los medios de comunicación de todo tipo, menos los tuiteros, ni el feisbuc (las llamadas redes sociales) informan  del conflicto en la hermana República surandina, Chile, y  si al difundir la información conceden excesivamente limitado el espacio, casi nadie comenta, mucho menos analiza, el movimiento de los estudiantes y trabajadores de esa nación.

Curiosamente, ahí se está librando una batalla por la Educación de la sociedad chilena, por su educación nacional – que es cara, no es gratuita, ni de calidad, por lo que están demandando, proponiendo profunda reforma educativa – y por la forma en que está dejando a la sociedad chilena el sistema neoliberal: inequitativo, desproporcionadamente inequitativo, en donde la minoría – digamos el 10% – recibe el 90% de la riqueza que se produce y el 10% restante lo recibe el 90% de la población chilena – algo así como en nuestro país – inequitativo, no igualitario,  que tiene el honor (¿?) y la gloria (¿¡!? de que el Hombre Más Rico del Mundo sea un nacido en México: Carlos Slim – y no están satisfechos del sistema económico y desean cambiarlo.

Allá en Chile su movimiento, que no es exclusivamente de estudiantes sino que ya desde hace unos cuatro meses se le incorporaron la Unión Nacional de Trabajadores y el Sindicato de Profesores, que son las organizaciones laborales más fuetes, decididas y representativas de esa nación -  ya tiene cerca de  siete meses y no para. Sigue…Recientemente, el  veinte del presente,  más de cincuenta estudiantes chilenosocupó la sede del Senado en la capital chilena, en el marco de las movilizaciones sociales para exigir una profunda reforma al sistema educativo chileno. Los jóvenes, acompañados por representantes de varias organizaciones sociales, ingresaron por la fuerza a la sesión de la cámara alta hasta la tarde de ese mismo día y permanecieron en el interior hasta muy tarde de ese día, mientras los senadores intentaron mediar en el conflicto.

Los estudiantes y los representantes sociales dijeron que esta acción de fuerza fue para que se permita la participación de los ciudadanos en las mesas de discusión que se instalen y para exigir los cambios constitucionales que el país necesita; hemos venido al Senado a exigir un referéndum vinculante para decidir si los chilenos queremos educación gratuita o no.

Algunos representantes opositores ya están participando y señalan, varios de ellos: Este tipo de manifestaciones se repetirán porque  refleja que en Chile hay exasperación con la situación que se viven en distintos sectores sociales.

Debe llamar la atención que la aceptación y popularidad, además de la credibilidad y confiabilidad  del  presidente chileno, Sebastián Piñera, están desplomadas.

Y la verdad es que está entrampado: Con las características de los sistemas neoliberales, será sumamente difícil una reforma educativa como la quieren los jóvenes y una reforma al sistema económico como la quieren la sociedad chilena – que le está disputando la mayoría al grupo en el poder -. ¿Qué pasará? Lo sabremos más adelante, por lo pronto la lucha sigue. Â