Mexico

Los ojos analíticos del mundo y los índices con los cuales miden al país, deben servirnos para contraponer las hipótesis nacionales y para evaluar los resultados del rumbo derivado de la toma de decisiones gubernamentales. Hagamos caso a los indicadores como referentes para emprender una planeación estratégica y articulación de todas las instituciones hacia un rumbo de mediano y largo plazo posible de lograrse.

Por ello, revisé el Índice Global de Paz (IGP), emitido por el Instituto para la Economía y la Paz, y lo comparé con el Índice de Bienestar (IB), de la OCDE, para analizar a fondo la información obtenida por uno y otro. Adicionalmente correlacioné a ambos con los países “ejemplo a seguir” y los comparé a manera de “espejo”.

El Instituto para la Economía y la Paz sustenta su IGP en 23 indicadores, otorgándoles peso específico de interpretación, por ejemplo, niveles más altos al Crimen Organizado, Número de Muertos, Número de Desplazados y las Relaciones en los Países Vecinos, entre otros. El IGP se construyó con criterios emitidos en la Asamblea General de la ONU en 1999 hacia la “Cultura de la Paz”.

El IGP en 2011 ubica a México en el lugar 121 de 153 países; a Colombia en el 139. Destaca haber caído México 14 lugares por el clima de violencia prevaleciente, influyendo 12 mil decesos en 2010 y de acuerdo con la medición de la Militarización, coadyuvar esto a un esquema violento. Destaca igualmente la ubicación de EUA en la tabla al ocupar el lugar 82, argumentándose ser origen de consumo de drogas.

Colombia el último país de nuestro Subcontinente, por su exacerbado militarismo y una economía altamente inestable y desigual. Resaltan ser México y Guatemala las más altas caídas por el clima de violencia interna, cotejada con un incremento del gasto de militarización, asociativo al PIB.

Pretendiendo un efecto espejo, analizo también el informe “Índice de Bienestar” (IB), de la OCDE, contrastando con Chile como ejemplo a seguir. Para su determinación se adoptan 11 tópicos y 22 indicadores. Se determina ser Australia el de mejor índice, 8.1. Coloca a México como el país de mayor inseguridad, dándole una nota de cero a este respecto, así como otorgar cero a Chile por la peor distribución del ingreso en su historia y dar otro cero al mismo país, derivado por su pobre calidad del medio ambiente.

Los tres últimos lugares en el IB corresponden a Chile, 3.8; México, 3.6 y Turquía, 2.7. Otorgando a nuestro país un punto decimal para la educación y otro para los ingresos por habitante.

Dados estos índices, parecen aberrantes los planteamientos en la toma de decisiones gubernamentales de que los mexicanos implementemos la estrategia seguida por Colombia para superar la crisis de violencia por la cual cruzamos. Cuando por el efecto Colombia se ha incremento a nivel mundial la producción de cocaína en un 8 por ciento, sobre la cual un 3 por ciento es por introducción en la sociedad norteamericana.

También parecen aberrantes los planteamientos de seguir el modelo económico de Chile, cuando la desigualdad y la falta de oportunidades han desencadenado una ola de protestas en esta nación y la juventud se encuentra en la disyuntiva entre educarse o no endeudarse.

México tiene su propio camino a seguir, a partir de una economía mixta, con propuestas reformadoras las cuales fortalezcan nuestra estructura estatal y la respuesta de las políticas públicas de corte social, donde los indicadores de bienestar estén ligados a la educación y las oportunidades de desarrollo laboral.

Es obligada la reflexión sobre las acciones urgentes a emprender para superar nuestras vulnerabilidades y en una auténtica actitud autocrítica, fomentar y equilibrar nuestro desarrollo.