Como una llamarada de gasolina fue la nota que llenó varios días los diarios, los noticieros de radio y televisión, las redes sociales y fue la comidilla de toda una semana: poco más de veinte adolescentes, para ser más precisos,  126 estudiantes secundarianos de algunas instituciones educativas del nivel de educación secundaria del estado de Chiapas – BOCHIL Y TAPACHULA – y también en el estado de Veracruz, llenaron los servicios de urgencias y hospitalización.

                Los cuadros patológicos indicaban intoxicación y hasta efectos de narcóticos, específicamente, heroína.

                Tanto autoridades como docentes y padres de familia, pusieron los gritos en el cielo y se rasgaron sus vestiduras:

                ¿Cómo era posible?

                ¿Dónde y cómo o se intoxicaron o tomaron el narcótico?

                Hasta el momento se ha guardado silencio: ni maestros y directivos de las escuelas han dicho esta boca es mía.

                Las autoridades de gobierno, igualmente; han dicho lo de siempre: se está investigando y siguiendo todas las líneas de investigación y hasta que sepamos con precisión que sucedió, que agente lo provocó y dónde y quién, hasta entonces se ofrecerá información precisa.

                Las autoridades de salud, han sido más directos, aunque un poco vagos: Los estudiantes presentan cuadros que indican intoxicación por alimentos o por narcóticos y están bajo tratamiento. Es todo lo que estamos en condiciones de informar. Para ellos, se debe descartar si fue intoxicación por ingerir alimentos descompuestos y/o bebidas alcohólicas u otros productos.

                En los centros educativos se rumorea que los narcóticos vienen en dulces y que los jóvenes los compran.

                Las autoridades de gobierno están informando, investigando si existen proveedores, distribuidores menudistas cercanos a los centros educativos; esperan que los jóvenes se recuperen para tomarles declaraciones y recibir información para proceder.

                Algunos hechos son ciertos:

                Los narcotraficantes están buscando nuevos mercados, nuevos consumidores y han orientado sus objetivos a los adolescentes, porque ellos son la garantía de nuevos mercados y más duraderos.

Conocen muy bien el mecanismo: regalarla, vender a mitad de precio, solicitar trabajadores, dinero fácil…lo demás es producto natural.

Todos, padres de familia, docentes, directivos, autoridades de gobierno y policiacas, doctores hacen a un lado:

La curiosidad de los jóvenes y la propaganda=publicidad cotidiana y hasta la fama

 los hechos de los conflictos familiares de los jóvenes.

Nuestro país ha avanzado y sucesivamente ha dejado de ser centro productor de narcóticos; centro de trasiego de narcóticos. Centro de Mulas transportistas de narcóticos. Sede de cárteles de narcóticos, territorios de cárteles de narcotraficantes para convertirse en todo eso, pero, lo más nuevo, es que ya es, somos un país y una sociedad con creciente universo de consumidores de narcóticos, por todas las razones del mundo y entre ellas está un hecho simple: la legislación lo favorece y los representantes populares autorizan su consumo, cierto en dosis mínimas, pero es legal.

Acaso esas autorizaciones nos hacen más modernos, pero ¿son las más recomendables, es lo mejor para nuestra sociedad?