Melchor Ocampo fue fusilado el 3 de Junio de 1861, hace ya cientocincuenta años, en Tepeji del Río, luego de que días antes fue hecho prisionero en su Hacienda de Pomoca. Entre sus pecados se encontraban su contribución en las Leyes de Reforma y haber servido al presidente Juárez de 1858 a 1860, como secretario del Estado Mexicano cumpliendo funciones en Relaciones Exteriores, Hacienda y Guerra. No obstante ya concluida la Guerra de Tres Años, Guerra de Reforma o Revolución Liberal mejor dicho.

El cuerpo de Ocampo fue colgado de un pirul, lugar hasta donde llegó el Dr. Félix Arreguín parte del Servicio de Sanidad Militar del Ejército Republicano, para recuperarlo y trasladarlo a la ciudad de México donde, el Dr. Ignacio Rivadeneira Jefe de los Servicios Médicos del Ejército Oriente, además de practicarle la autopsia le extrajo su corazón, entregándolo posteriormente al Presidente Benito Juárez quien lo hizo llegar a Josefina Mata y Ocampo, hija del Filósofo y Patricio de la Reforma.


El 31 de agosto de 1887, el gobernador de Michoacán Gral. Mariano Jiménez, en un acto solemne nocturno se presentó en el Colegio de San Nicolás para entregar a esta institución, el corazón de Ocampo que había recibido de Josefina Mata y Ocampo, para que fueran los nicolaitas sus guardianes, quienes honraran su memoria y siguieran el ejemplo de quien reabrió como gobernador las puertas del Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo en 1847, luego de que el Real Colegio de San Nicolás Obispo había sido clausurado en 1810 por el movimiento insurgente, ya que en esta institución se habían formado Miguel Hidalgo y José María Morelos, entre otros independentistas y por lo tanto, su trascendencia como formadores de hombres humanistas y patriotas era indiscutible, a la cual se sumaba Ocampo.

Fue el Lic. Pascual Ortiz, regente del Colegio de San Nicolás quien recibió el corazón de Ocampo, actualmente se admira y venera en una Sala que lleva su nombre, en el mismo plantel en el segundo piso de su entrada principal, donde se conservan algunas de las pertenencias de don Melchor y libros que legó a las generaciones nicolaitas.

El corazón de Ocampo, se transformó en el corazón del Colegio de San Nicolás y éste en el Corazón de la Universidad Michoacana. Además fue un hijo del regente nicolaita mencionado, Ing. Pascual Ortiz Rubio, el fundador de nuestra Máxima Casa de Estudios en Michoacán. Hay razones para sentirnos hijos de Ocampo, pero también de Hidalgo y Morelos, nicolaitas y héroes que han nacido o residido en Morelia.

El corazón de Ocampo, tesoro nicolaita y moreliano, también mexicano que a través de su historia, después de latir sigue latiendo por su valor espiritual y social libertador.