El pasado viernes 8 del presente falleció el ex presidente Luis Echeverría Álvarez, ex presidente de la República, a la edad de cien años, que los cumplió en enero de este año. Fue titular del poder Ejecutivo Federal en el sexenio 1970-1976.
A él se le recuerda por lo que, para muchos, fue lo más negativo de la administración pública y que ha permanecido, así, negativo, en la historia nacional:
1° Ser testigo y/o coadyuvante en la llamada Noche de Tlatelolco y calificada como la Noche más Triste de México y argumento de varias célebres novelas-narrativas que han colaborado a ubicar esa noche y esos acontecimientos en el museo de lo que no debe ser, pero, muy lamentablemente, fue.
2° El Halconazo, evento calificado como represivo: se cortó, detuvo y deshizo manifestación juvenil, que, con razón o sin ella, marchaban sobre vialidades de la calzada México- Tacuba, mas intervino grupo paramilitar que la reprimió con lujo de arbitrariedad, violencia, saña y sangre. Ese evento, quedó, y ahí está, y no se olvidan, en la historia de las movilizaciones sociales.
Estos dos eventos, entre otras cosas han servido y sirven para que la llamada Izquierda, la agitación, la subversión, la manifestación, la obstaculización y el vandalismo, que ahora están en el poder, se institucionalicen y las haga suyas y las tenga como un derecho individual, insustituible.
3° Casi para terminar su administración aceptó – después de más de dos décadas de estabilidad financiera, llamado el Milagro Mexicano – y ordenó la primera gran devaluación del peso, inaugurando así el periodo de volatilidad monetaria del país. (Y como lo sentenció el ahora expresidente – también ya fallecido, José López Portillo y Rojas: presidente que devalúa, presidente que se devalúa).
Por esos tres eventos socio-políticos don Luis Echeverría Álvarez será recordado y no contarán para nada sus aciertos, que tuvo bastantes, como el Boom Cuantitativo de la Educación Mexicana: el crecimiento exponencial de la Educación Básica y de la Enseñanza Media Superior y Superior, la apertura de la administración pública a los jóvenes, la nueva visión comercial – el acercamiento a China y Japón – y en Relaciones Exteriores – cuyas propuestas aun están vigentes y son ejes de la política exterior mexicana: el principio de Autodeterminación De Los Pueblos, su Carta de Derechos y Deberes – y en política laboral sus acuerdos y pactos para controlar la inflación.
Don Luis Echeverría Álvarez, debe ser juzgado, objetiva y sinceramente, sin filias y sin fobias para que ocupe un lugar en la Historia, porque se lo merece.
Descanse en paz una Ave de Tempestades























