La administración de la autollamada 4ª Transformación tiene varias obras civiles emblemáticas y políticas sociales que son su distintivo y que promociona en todo el mundo.

                Las obras civiles son el sureste:

¡°            El Tren Maya que, triangularmente comunicaría turística y comercialmente toda la península de Yucatán y sus estados limítrofes – Tabasco, Quintana Roo, Campeche – un poco – y, por supuesto Yucatán.

2°            La Refinería petrolera Dos Bocas, Tabasco.

3°            Sistema de Transporte del Istmo – que unirá toda la zona geográfica del Golfo de México – Coatzacoalcos, Ver. Con el puerto de Salina Cruz, Oax. (Vía férrea y autopista).

Y los programas sociales son:

1°            Apoyo financiero bimestral a personas de la tercera edad.

2°            Becas sembrando futuro para jóvenes.

3°            Diversas becas de apoyos financieros para diversos segmentos poblacionales.

                A todos ellos, el presidente de la República ha entregado todo el dinero y recursos legales de todo tipo y, podría decirse que van “viento en popa”.

                Sin embargo, a pesar de los detalles técnicos, todos superables y superados, están, sobre todo el Tren Maya, están los relativos a los permisos y beneplácitos de las comunidades por donde pasará la ruta del Tren Maya.

                Y es, precisamente los detalles jurídicos los que están colocando impedimentos para que esta obrase realice. Recientemente, el poder judicial de la Federación otorgó amparo para la continuación de la obra civil de esta obra.

Este amparo implica=significa una detención que podría ser definitiva, si las entidades responsables no cumplen con la información que se solicita y que, verdaderamente será muy difícil recabar, mostrar y demostrar, porque sí es evidente el impacto negativo para los ecosistemas naturales de toda esa zona.

Si bien es cierto está la Constitución y las leyes que de ella emanan, también están las palabras presidenciales: “No me digan que lo dice la ley. No me digan que es una suspensión definitiva”. Y que el presidente de la República está acostumbrado a no hacerle caso, a elidir, a violar y hasta a reformar la Constitución, pero aquí con esta acción jurídica topó con una barrera que difícilmente podrá eludir.