A escasos días de la elección constitucional en seis estados de la República – Tamaulipas, Durango, Quintana Roo, Oaxaca, Aguascalientes e Hidalgo -, la guerra está desatada.

                Todas las lecturas y narrativas – diarios, televisión, radio, articulistas, encuestas, cronistas, etc., etc., dan como un hecho que el partido oficialista – MORENA, en el poder Federal – ganará dos terceras partes del total, cuatro de dos y que la oposición, triunfará en las restantes dos.

                Y todo está caldeado.

                Lo realmente cierto es:

1° que las seis disputas por la gubernatura terminarán en los tribunales, además, de varios distritos locales – si no es que todos – y la inmensa mayoría de las presidencias de los H. Ayuntamientos municipales.

2°           Que a pesar de que las leyes lo prohíben, está roto el principio de la igualdad financiera y hubo en las campañas políticas – en sus tres niveles – gobernador, diputaciones y H. Ayuntamientos – dinero fuera del financiamiento público y ese será uno de los argumentos utilizados por los que vayan a perder.

3°           Aunque sea muy difícil demostrar, se percibe desde cualquier punto de vista geográfico, político, económico y de comunicación que se vea, que la llamada delincuencia organizada está presente. ¿Cómo?

Solo los protagonistas lo saben y, en su caso, se sabrán los detalles al correr de los días posteriores al 5 de junio, inminentes.

También lo sabe el ciudadano común y corriente, pero calla, porque le va más que la tranquilidad personal en su silencio. Y esto no es nuevo.

4° Quiénes decidirán estas elecciones serán dos factores característicos de nuestra realidad, de nuestra sociedad actual e invariablemente presentes desde hace mucho tiempo: la pobreza, la desigualdad.

5°           Mas quien dirá la última palabra será el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, lo cual demostrará que somos, finalmente, un Estado, una sociedad de instituciones y, en su caso, el protagonista político, el partido político, recibirán la decisión o por lo bien que haya hecho las cosas o por lo bien que las haya cubierto.