El gigante latino americano, Brasil, la primera economía latinoamericana busca regresar a Brasilia, capital de Brasil y, finalmente, será candidato del Partido del Trabajo.
Después de estar recluido en prisión, no de pagar una condena – incompleta – por corrupción – casos llamados LAVAJATO, ODEBRECH y PETROBRAS -, soborno, disputar en los tribunales su inocencia y ser el centro de venganzas políticas de sus adversarios, incluido su ex vicepresidente, finalmente, y con sus derechos políticos a salvo, juez Federal de su sistema jurídico ordenó su liberación y absolución y ahora ahí está preparándose para su retorno, ¿para su venganza?
De sus primeras declaraciones declaró que ve un Brasil un retroceso, que el país y su sociedad se detuvieron y existe una regresión y, lamentablemente, con mayor número de pobres.
Sin que sea una afirmación categórica, es muy posible que, en su círculo de amigos y socios políticos, se presente Dilma Rousseff, ex presidenta que fue separada del cargo por corrupción, que, aunque no se pudo mostrar, sí la dañó políticamente en su imagen y prefirió separarse del cargo y el vicepresidente que la sustituyó nada hizo por continuar con el trabajo y las consignas del Partido del Trabajo.
Sean quienes sean los protagonistas cercanos a Luis Inacio Lula Da Silva lo que sí se deduce que será un enorme choque de trenes: del Populismo, de la Derecha, que tiene como presidente a Jair Bolsonaro a quien se le atribuyen los muertos por el COVID-¡), el alud de contagios, el mal manejo de la política de Salud que llevó a Brasil a ser el país latinoamericano con mayor número de contagios y fallecimientos, el retroceso-detención de la economía brasileña y el incremento de la cantidad de pobres…y el otro populismo – de la Izquierda abanderada por Luis Inacio Lula Da Silva, con el regreso de los programas sociales de asistencia para ancianos, jóvenes en búsqueda de trabajo, becas para adolescentes y estudiantes.
No vivimos allá para ver la campaña, pero sumamente interesante conocer los programas políticos de cada uno, porque, se supone, en la lógica política, que los dos aprendieron, que la realidad les enseñó y que están obligados a corregir errores, porque la situación económica de Brasil ya no puede esperar demasiado.
Desde lejos y dada la atomización partidista en Brasil, el triunfador será el candidato que pueda construir una gran alianza, gran coalición y garantice un gobierno de coalición y llegar fortalecido al Día D brasileño.
Por lo pronto, Luis Inacio “Lula” Da Silva está en la pista política y seguramente o viene por la revancha o por la reconciliación para ganar todos, especialmente Brasil.























