El titular del poder Ejecutivo señor Andrés Manuel López Obrador, como ningún otro presidente mexicano en ningún otro tiempo tiene enorme arma que casi invulnerable: sus conferencias de prensa, llamadas coloquialmente Mañaneras y que todos los días, a las 07.00 de la mañana, efectúa desde la sala de conferencias de prensa de palacio nacional.
Inicialmente, acaso porque desconocía su valor, la utilizó para informar del avance de la llamada política de protección ciudadana y de seguridad pública, pero en menos de un mes esa cotidiana acción chabacana se transformó en el arma que lo tiene muy por encima de los anteriores presidentes de la República.
Si no fuera por esa determinación, su aceptación doméstica estaría por los suelos.
Acaso, Donald Trump fue el otro presidente de la República, desarrollado en el área de la comunicación televidente y de radio, entendió, sabía y utilizó con fines de únicamente de comunicación, sino también de manipulación.
Donald Trump tomó varias decisiones sobre las modalidades de la comunicación instantánea, como tuiter, Facebook, zoom, skype, Messenger, YouTube, y demás, y creo nuevas palabras como las fake news, posverdades, más allá de la verdad, más allá de la mentira; ciertamente, no fue el primero que as utilizó en la política, pero sí fue el primero al cual le dieron resultado, porque él, Donald Trump, los utilizó intencionalmente, no únicamente para comunicar, sino también para manipular.
En el primer decenio de este siglo XXI y hacia atrás, era usual que la información se calentara, se enfriara, se maquillara, se ocultara, se disminuyera, se cambiara, se detuviera, en fin, pero Donald Trump hizo todo eso muy quitado de la pena: mintió y mintió…hasta que los mismos propietarios y directivos de los Medios le cerraron las vías de exposición y se acabó el fenómeno Trump y el Trumpismo – bueno, casi, porque enardecido por la derrota en la reelección, está en campaña mediática para repetir como candidato Republicano a la presidencia de la República de Estados Unidos. Se ignora si las instituciones legislativas y jurídicas de ese país, le permitirán el regreso, lo cual se duda.
En el caso de nuestro país, sucede casi lo mismo; existen medios electrónicos – portales informativos – y empresas privadas que en el abanico de sus actividades tienen áreas para verificar la veracidad de las afirmaciones presidenciales y han encontrado que nuestro presidente realiza afirmaciones basadas en sus propias palabras: por el poder presidencial.
Estas empresas y portales informativos han comprobado que miente, oculta la verdad y/o proporciona datos e información difícilmente comprobable y su rango-segmento-confiabilidad no tiene ni el 50% y la cantidad de mentiras que expresa es superior al 50% de sus afirmaciones, pero eso a nadie le importa o si le importa, le tiene sin la mayor importancia.
Él Andrés Manuel López Obrador divierte, distrae y está en la boca de todos…pero es posible que la sobreexposición y su nivel de veracidad tengan su costo político.























