La Organización Mundial de la Salud, sin pasar por alto que seguimos en pandemia, publicó y difundió informe sobre la gestión de la pandemia COVID-19 y por considerarlo un punto de vista imparcial, objetivo y preciso, se transcribe, casi completamente, columna Quebradero, de Javier Solórzano Zinser, publicada en el diario La Razón, en su edición del viernes 06 del presente mes de mayo.

                El mundo vivió una parálisis. Lo más grave fue la muerte de millones de personas. Los gobiernos hicieron lo que pudieron, los hubo quienes actuaron con sensatez, con base en la voz de sus especialistas, y quienes reaccionaron con lentitud bajo el supuesto de que la pandemia pasaría rápido.

En medio de lo inédito no fue nada sencillo diseñar mecanismos parta enfrentar los contagios y la muerte. Quienes salieron mejor librados fueron aquellos que tenían sistemas de salud organizados y en orden y quienes escucharon las voces de los especialistas, más allá de lo que se decidía en el interior de los gobiernos.

La estrategia del gobierno mexicano ha sido de luces y sombras. Algunas cosas se resolvieron, pero otras provocaron contradicciones tales que mucha gente al inicio de la pandemia no sabía auténticamente qué hacer.

El “Quédate en casa” era confuso. Muchas personas muriendo en sus viviendas, porque el mensaje no era del todo claro, ya que no sabíamos si ir a los hospitales o quedarnos en casa. Todo se agravó aun más porque, por alguna razón que sigue sin entenderse les dio por no hacer pruebas.

Esta decisión fue determinante. Buena parte de la población nunca supo si tenía o no Covid lo que pudo haber provocado el contagio y fallecimiento de muchas personas. No había pruebas por lo que lo que la única manera que se pudiera tener sobre el estado de salud era a través de suposiciones o de la experiencia de familiares, amigos o vecinos.

En medio de estas contradicciones surgió otro problema brutal. No se vacunó a buen número de enfermeros, camilleros, pasantes, doctores y doctoras. Somos el país con más fallecimientos de quienes estaban en la primera línea de atención a contagiadas.

Diferentes especialistas ajenos a las filias y fobias nos aseguran que este dolor se pudo haber evitado con una estrategia diferente, la cual hizo a un lado al personal de salud del sector privado bajo criterios que parecían más ideológicos-políticos que de otra naturaleza. 

La vocación de servicio del sector salud de todo el país es uno de los grandes hallazgos en medio del dolor, la muerte y la profunda tristeza bajo la cual hemos vivido este tiempo.

Un hecho cuestionable fue colocar fue clocar al vocero como una especie de tótem que todo lo sabía. De ser un científico reconocido terminó por ser un político que actuó a imagen y semejanza del Presidente, como si fuera más importante quedar bien con su jefe que plantear estrategias que podrían ir en contra de lo que se decía y querían en Palacio Nacional.

El reporte de ayer de la Organización Mundial de la Salud estima que la pandemia provocó de maneras directa e indirecta 626 mil personas muertas en México, lo cual viene siendo poco más del doble de las 324 mil contabilizadas oficialmente. Los fallecimientos indirectos se deben a problemas médicos e interrupciones de atención médica debido a la emergencia. La OMS reporta que más de 15 millones de personas en el mundo fallecieron por Covid.

Está llegando tiempo para recapitular, evaluar y analizar lo que se ha hecho. No es que se haya ido del todo la pandemia, lo que pasa es que al atemperarse se hace un buen tiempo para que la sociedad evalúe a su gobierno.

Se debe considerar que la cifra revelada por la OMS en el caso de México representó un 109.14% más respecto a las 299, 428 muertes directas por Covid-19, que la secretaría de Salud y Asistencia dio a conocer en el informe técnico diario del 31 de diciembre de 2021.

De acuerdo con la base de datos de la OMS, 227,6265 decesos, es decir, 36.2 más de las estimadas en el país, corresponden a mujeres, mientras que 398,954, el 63.7%, a hombres.

Destaca que las personas más afectadas fueron aquellas entre 60 y 79 años, tanto en hombres como en mujeres, al sumar 309,423 casos, lo que representó 49.41% del total. El segundo grupo más afectado fue el de 50 a 59 años, pues las 118,016 defunciones contabilizadas representaron el 18.8%.

De acuerdo con las estimaciones de las autoridades mexicanas, se esperaban 1,474,338 muertes, provocadas por diferentes factores, además del covid-19; sin embargo, ocurrieron 2,163,636, es decir, una diferencia de 689,298 fallecimientos, lo que supone 46.7% más.

Según los resultados, la ciudad de México, el estado de México, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa son las entidades con mayor porcentaje de exceso de mortalidad observado en dicho periodo.

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, precisó que entre enero de 2020 y septiembre de 2021 se esperaban 1,288669 muertes en general, no solamente por covid-19, sin embargo, la llegada de la pandemia ocasionó que la cifra alcanzara 1,941,722 fallecimientos.

Ese exceso de mortalidad de 653,053 fue equivalente al 50.7%. del total… ¡Más del doble!

Ciertamente la pandemia no ha terminado y es muy deseable que las autoridades de gobierno y de salud, hayan aprendido y estén preparados para el siguiente ciclo de vacunación y esta acción s e programe y sea llevado a cabo por los que sí sabe, tiene equipo, instalaciones y trabajadores: SSA. IMSS, ISSSTE…que no se repita, que no se reedite, la visión político electoral y el centralismo unipersonal ¿y se escuchen las voces de los especialistas y que el Consejo Nacional de Salud sea quien tome las decisiones – la ciencia y la experiencia – y no la política electoral.

No es mucho pedir.

Únicamente que haya congruencia, lógica, planeación para que se obtengan y generen los resultados deseados.