El titular del Ejecutivo federal, señor Andrés Manuel López Obrador, en estos días posteriores al ejercicio de la consulta ciudadana sobre la revocación de SU  mandato – al cual su gobierno le uso todas las trabas y dificultades de todo tipo – retrasada la legislación, no inclusión dentro  del presupuesto del INE, no autorización del presupuesto específico para esa consulta ciudadana – autorizó un tercio del total solicitado -, ataques cotidianos  con saña contra el árbitro electoral, no respetar la veda electoral propagandística, fundamentalmente -, que, aunque le fue favorable y no será tocado en su posición actual, sí le fue calificada y no autorizada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación – por no alcanzar el tope porcentual establecido en nuestra constitución federal, el 40% – y únicamente se llegó al 17.7% –  en contra de lo que el sentido común recomienda, ha enviado al H. Congreso de la Unión iniciativa de reforma Constitucional en materia electoral, ha difundido documentación oficial, pública sobre reforma educativa – que implican, a simple vista, una revolución de todo tipo  en el sector educativo -,  sobre reforma del contenido de los Libros de Texto Gratuitos de educación básica – que conlleva otra reforma político-ideológica sobre este respaldo académico de tipo educativo para la educación básica.

                A reserva de efectuar visón, percepción y critica de todos y cada uno de estos documentos, de entrada, se genera la impresión que es un gobierno o que tiene mucha prisa o que es gobierno de puntadas u ocurrencias o que es la reacción de una persona que desea transformar lo que, por lo general – está bien y es/son – de lo poco o escaso, en la administración federal nacional, que está bien y desea descomponerlo, como los libros de texto y el Instituto Nacional Electoral.

                En contra del sentido común, el señor presidente Andrés Manuel López Obrador, está totalmente dispuesto a mantenerse en los Medios de comunicación de todo tipo, sea o no sea razonable, o necesario lo que está proponiendo, como la reforma educativa – las fases, los años de duración de cada una, el vocabulario y contenido de los libros de texto gratuito. Casi todos, profesionales, técnicos y funcionarios del sector educativo y de la educación pública y privada, analistas, comentaristas, consideran que no es necesaria esta reforma, y casi revolución.

Y lo mismo sucede con la iniciativa de Reforma Constitucional en Materia Electoral: Toda una revolución en dos sectores con los cuales no se deben jugar ni tocar – particularmente en los  casos dela educación y el contenido de los libros de texto gratuito de educación básica – porque , no se dice cómo se logrará, ni con qué,  no son particularmente necesarios y, en el caso de la reforma constitucional en materia electoral, la presenta el gobierno, y partido en el poder=gobierno, no es presentada por los partidos de oposición y se elabora con la única visión y perspectiva oficial, la del gobierno en el poder.   

                Es verdaderamente lastimoso que en el pleno ejercicio del poder total que tiene el titular del Ejecutivo Federal esta práctica y hechos de ejercer el poder se pierda en caprichos, puntadas, ocurrencias y afanes de distracción, diversión mediática y no se trate de resolver o coadyuvar para la obtención de mejores rendimientos en materia educativa. Finalmente, todo, políticamente hablando, tiene un costo y como existen y actúan sectores con los cuales no se debe jugar – ni tocar- estas acciones tendrán un costo político que no se podrá ocultar