Sin entrar a más detalles muy  específicos; únicamente de vuela pluma, y de confirmarse por el árbitro electoral y las restantes instancias jurisdiccionales, en su caso,  las tendencias mostradas por el Programa de Resultados Electorales Preliminares – el tan cuestionado PREP -, lo que a primera lectura se tiene de las elecciones del pasado domingo 13 pueden ser las siguientes:

1ª.-    Se derrumbaron los temores  y el miedo y todo el proceso transcurrió en paz; quienes hayan intervenido en estas acciones preventivas, y hasta correctivas, cumplieron muy bien su función. Felicidades. Michoacán mostró que es una sociedad madura y civilizada y que pese a todas las adversas circunstancias puede determinar su futuro  y forma de gobierno, por medio de las leyes y no en las calles; en los tribunales, de ser necesario,  y no  mediante presión y manifestaciones y sí instituciones  y por el imperio de la ley, mostrando que es un territorio bajo el Estado de Derecho.

2ª.-    La sociedad venció al fantasma del abstencionismo y acudió  a las urnas, en promedio, el 55% del padrón electoral.

3ª.- Ese porcentaje que acudió a las urnas – o el segmento que determina el sentido de la votación y no el piso duro, electoral, corporativo y/o voto inercial de cada partido – fue el que decidió la votación. Le llaman el voto razonado. Bien venido.

4ª.- A reserva de un estudio por los profesionales de este tipo de ejercicios y sociólogos y analistas de la política y de las elecciones, así como por  los partidos políticos – si les interesa – se mostró el voto de castigo de la sociedad hacia las administraciones – más estatal, al PRD – y un poco menos, al PAN,  la administración Federal -. Ese voto de castigo y/o el voto razonado llevaron a la victoria a los triunfadores.

5ª.- Parece ser que la sociedad regresó su confianza al partido revolucionario institucional y ganó de todas,  todas: la titularidad del poder Ejecutivo, la mayoría natural del H. poder Legislativo y el 70%, más o menos, de las presidencias municipales de los H. Ayuntamientos. Es deseable que haya aprendido la lección, porque, finalmente, quien sale perdiendo y pagando todo,  es el pueblo, la sociedad.

6ª.- Es sensible que en la política estatal, y nacional, se vislumbra un cambio generacional, sin desechar a los viejos, pero prevaleció en los vencedores el perfil elemental  de la imagen de los jóvenes, con muy ligeras y valiosas excepciones.   

Ahora solo falta que las instituciones trabajen y que todas las diferencias se resuelvan con base en la ley y que, finalmente, prevalezcan la certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad, para que los puntos que posibilitan un poco de opacidad en el proceso sean resueltos pacíficamente y con base en el Derecho y nuestra sociedad  regrese a las condiciones de paz y tranquilidad deseadas, y añoradas.