En la primera década del milenio surgieron ejercicios de revocación de mandato presidencial como una alternativa para dirimir conflictos en Latinoamérica.

                El ejercicio está legislado por 4 países: Venezuela, Bolivia, Ecuador y México; pero únicamente ha sido llevado a cabo por los dos primeros, mientras que en nuestro país está por ocurrir – el domingo próximo, 10 de abril -.

                En el caso de Venezuela, la revocación de mandato fue una salida surgida de la Mesa de Negociaciones y Acuerdos y facilitado por la OEA y el Centro Cárter, entre gobierno y oposición, tras una crisis política y un fallido Golpe de Estado, entre 2002 y 2003. En un inicio, la oposición promovió la revocación de mandato del presidente y la de los diputados, más ésta última fue desestimada.

                El Consejo Nacional Electoral era recién designado y con una amplia potestad normativa. Sobre la regulación de todos los aspectos de la revocación, que tuvo serios obstáculos, como retrasos, anulaciones de solicitudes y la revelación de identidades de todos los solicitantes. En la pregunta se evitó la mención del acto de revocar y se apostó por dejar sin efecto el mandato popular; asimismo se permitió al gobierno utilizar propaganda sobre referéndum ratificatorio. La NO revocación tuvo 5.8 millones de votos – 60%, -, mientras que el SÍ revocatorio tuvo 3.9 millones de votos –  40% -. La participación ciudadana fue del70%. Posteriormente Chávez lanzó reformas de reorganización política presupuestal y la reelección indefinida. En Venezuela no ha habido otra revocación de mandato y los intentos de la oposición por activarla han fracasado en dos ocasiones -2006 y 2022, debido a las restricciones legales y operativas.

                En el caso de Bolivia, la revocación surgió tras un fuerte conflicto sociopolítico provocado por la redacción de una nueva constitución y problemas en la industria de la extracción de materias primas, al grado de llegar a ataques con explosivos y asesinatos.

                La oposición boliviana desafió en una “Proclama a la Patria” a que Evo Morales y todas las autoridades electas se metieran a un referendo revocatorio. El presidente boliviano les tomó la palabra y aprovecho introduciendo la reelección inmediata y el referéndum revocatorio al congreso. Este último sin recolección de firmas aplicado a él mismo, pero también a los prefectos – oficialistas y opositores -, Al igual que en Venezuela, en la pregunta se evitó mencionar el acto de revocar y versó sobre la continuidad de las políticas, acciones y gestión. Finalmente, Evo Morales fue ratificado con 2 millones de votos – 67% en su favor y 1 millón de votos en contra – 32% -, con un 84.5% de participación; también resultaron ratificados todos los prefectos oficialistas, sin embargo, 2 de los prefectos opositores – Cochabamba y La Paz, de relevancia -, fueron revocados de su cargo.

                Lo anterior, permitió al presidente boliviano disminuir las capacidades de la oposición, recuperarse de la crisis política y logar una mayor legitimación para posteriormente avanzar hacia la oficialización de la nueva Constitución, que reorganizó el poder en Bolivia y le permitió establecer un largo periodo de gobierno.