El pasado viernes fue 18 de marzo, y el titular del poder Ejecutivo Federal y la dirección general de la empresa paraestatal – PEMEX-PETRÓLEOS MEXICANOS – conmemoró el LXXXIV aniversario del histórico acto de reivindicación nacional de la riqueza petrolera, expropiando el petróleo, dando cumplimiento al mandato constitucional y movido o motivado por la cerrazón de las empresas privadas-extranjeras que no cedían ante las demandas de los trabajadores petroleros nacionales, que mantenían movimiento huelguístico.
Con este acto de reivindicación, la riqueza petrolera, que canta el poeta jerezano Ramón López Velarde…en su Suave patria…
Patria, tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
Y tu cielo, las garzas en desliz
Y el relámpago verde de los loros.
El Niño Dios te escrituró un establo
Y los veneros del petróleo el diablo.
…el petróleo, recuperó su original dueño: el pueblo de México y se convirtió automáticamente en su propietario y se designó, facultad-atribución presidencial, a su administrador. La riqueza petrolera está muy dentro de nuestra vida: cerca del 50% – cincuenta centavos – de cada peso proviene del petróleo.
Se dice que debemos de cambiar, evolucionar y transformarnos cambiar y muy seguramente ahora este tipo de celebraciones pasan sin pena ni gloria, seguramente por razones que desconocemos PEMEX se ha convertido en la representación real mexicana del cuento Alí Baba y los 40 Ladrones, de Las Mil Noches y Una Noche y está dentro de la fantástica narrativa y de los rumores, la riqueza de los líderes petroleros.
Lamentablemente no hemos tenido administradores de la paraestatal ni autoridades federales que realicen una auditoría real, no ficticia, pues en este momento, desconocemos si PEMEX produce riqueza para los mexicanos o deudas que debemos pagar hasta por tres generaciones. Produce envidia ver la calidad de vida de los países árabes dueños o no, pero beneficiarios de las regalías=beneficios de la venta de la riqueza petrolera natural y transformada-refinada.
El hidrocarburo, la mezcla mexicana, cualquiera que sea, produce ganancia en todos y cada uno de los sectores que la conforman: exploración, perforación, extracción, conducción, refinación – en toda la gama de productos derivados, almacenaje y todos ellos, aparte del costo=pago de la razón principal de la actividad, deja el impuesto federal y es oro molido el petróleo, que lamentablemente no llega a todos los mexicanos.
Desde el arribo de los tecnócratas el poder político – 1982 -, encubiertamente se decidieron con aplicar otros conceptos de nacionalismo y soberanía y continuar bajo esas nuevas percepciones, con la finalidad de que la paraestatal fuera más rentable, pero no se ha dado mayor información























