El pasado domingo 20 del presente mes de noviembre en la llamada Madre patria, España, se realizaron elecciones generales y el resultado fue el esperado por casi todos los observadores extranjeros y analistas del momento que está viviendo la sociedad occidental u occidentalizada: En forma por demás aplastante el Partido Popular – de Conservador, de esencia – derrotó al Partido Socialista Obrero Español, de Felipe González -, y José Luis Rodríguez Zapatero, deberá entregar, de acuerdo a su calendario político, la presidencia de la República, a Mariano Rajoy.

Mas el PSOE, no solamente resultó derrotado en la posesión de la presidencia de la República; también perdió la mayoría natural en el poder Legislativo – la Asamblea Legislativa -, sino también la mayoría de las alcaldías y de las llamadas autonomías.


Esta decisión es indicadora de que la sociedad española, cansada de la situación económica, del desempleo y de la inminente medicina contra los excesos financieros y la amenaza de las regulaciones fiscales y más y mayores impuestos a imponer por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo para resolver su viaje hacia el default en sus pagos, desea un cambio y votó hacia esa dirección: un cambio y una nueva esperanza.

Y así debemos entenderlo, si lo analizamos en bloque: En Japón, en Inglaterra, en Grecia – aunque aquí no se dier0n elecciones, si se afirmó que “las nuevas recetas de los organismos financieros multilaterales, y europeos, serán sometidas a consulta del pueblo griego”, por lo que todos se alarmaron y se generaron las condiciones para que el ahora ex primer ministro, renunciara y llegara una nueva dirigencia con líderes que tiene otra visión de conjunto -, en Italia – ante la situación económica y las seguras recetas ya anunciadas por los organismos financieros internacionales y el Banco Central Europeo, su primer ministro Silvio Berlusconi, dimitió y ahora habrá otras autoridades que enfrentarán la crisis económica por falta de recursos para pagar sus obligaciones soberanas – e Italia es la tercera economía del bloque Europeo -; situación semejante se vivió en Portugal. De las economías más fuertes del bloque europeo únicamente faltan Francia y Alemania y en este momento nadie espera que Sarkozy retenga el poder ni la Primera Ministra, Ángela Merkel, las dos primeras economías europeas.

La situación económica de buena parte del mundo occidentalizado – desempleo, altas deudas de los países – está llevando a sus sociedades a esperar un cambio, pero como la única posibilidad que tiene es mediante el voto, lo están utilizando para castigar a las líneas y partidos políticos que fracasaron en sus políticas de bienestar.

Y esto le puede suceder al Partido Demócrata norteamericano, en donde Barack Obama no las tiene todas consigo: Sus déficit – el fiscal y financiero – han crecido y los porcentajes de desempleo son mayores y se ha desplomado la confianza de los consumidores y de los inversionistas. Los casos de Argentina y de Brasil deberían ser estudiados porque sus partido en el poder lo conservaron, y ampliamente.