Uno de los comportamientos más preocupantes dentro del mercado laboral en México ha sido el crecimiento constante de la economÃa informal. Generalmente, cuando hablamos de economÃa informal pareciera como si habláramos de algo extraño y ajeno a nuestra realidad; sin embargo, es un problema al que nos enfrentamos a diario sin conocer las grandes repercusiones que ésta tiene en nuestro entorno económico y social. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en los últimos años, alrededor del 60% de la fuerza laboral no cuenta con cobertura social. Jóvenes vendiendo discos en el metro, adolescentes haciendo malabares en las calles, padres de familia ofreciendo caramelos en el transporte público y profesionistas sin prestaciones laborales, son sólo algunos ejemplos de aquellos individuos que por una u otra razón, se encuentran inmersos en el precario sector informal. ¿Por qué los trabajadores laboran en ese sector? ¿Existen incentivos para no ser formal? ¿Qué consecuencias tiene la informalidad en el crecimiento económico de nuestro paÃs? Considero que todas las preguntas planteadas anteriormente, son fundamentales para conocer el gran impacto que este fenómeno tiene sobre nuestra sociedad y, primordialmente, sobre nuestro desarrollo y crecimiento económico.
¿Por qué optar por la informalidad?
Existen diversas corrientes, las cuales afirman que los trabajadores se incorporan al sector informal por las siguientes razones: por exclusión y por decisión. Aquellos que lo hacen por decisión, argumentan y sostienen que los salarios y beneficios del sector formal son muy pobres y que laborando en la informalidad podrÃan obtener mayores beneficios. A pesar de que un porcentaje lo hace por decisión, creo que la mayorÃa se encuentra en la economÃa informal por exclusión. Podemos explicar este fenómeno mediante la perspectiva de la supervivencia. La oferta laboral excede a la demanda, por lo que el sector formal no puede absorber toda la mano de obra disponible; generando desempleo y obligando a los trabajadores a buscar otra fuente de ingresos. En nuestro paÃs, no contamos con un programa eficiente de seguro de desempleo, el cual ayudarÃa a los trabajadores (desempleados) a esperar insertarse nuevamente en la economÃa formal. En consecuencia, encontramos a profesionistas trabajando como taxistas, padres acompañados de sus hijos vendiendo cigarros en los semáforos, amas de casa realizando actividades domésticas y, peor aún, jóvenes que al no tener otra opción; se incorporan a las filas del crimen organizado. No estoy diciendo que un seguro de desempleo resolverÃa el problema, pero seguramente ayudarÃa a las personas a por lo menos esperar por una mejor alternativa.
Otra teorÃa que explica este complejo fenómeno es la de descentralización productiva. A raÃz del proceso de globalización y los cambios que ocurren en la división internacional del trabajo, las empresas recurren a sistemas de producción que les permitan mayor flexibilidad y eficiencia. En términos coloquiales, a esto lo conocemos como subcontratación o outsourcing. De esta manera encontramos a profesionistas que laboran en alguna empresa; sin recibir prestaciones ni acceso a los derechos laborales básicos. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) afirma que en el 2010, 64 de cada 100 personas ocupadas (equivalente a 28.4 millones de mexicanos), labora sin acceso a servicios formales de salud. ¿Qué no se supone que todo trabajador tiene derecho a la seguridad social? En mi opinión, la iniciativa privada viola sistemáticamente los derechos del trabajador; por otra parte, no existe autoridad en nuestro paÃs que los haga valer.
Una tercera perspectiva que trata de explicar la informalidad y que recientemente ha tomado mayor ponderación, es la del escape o exclusión voluntaria del marco normativo que regula a las actividades productivas formales. Esta teorÃa nos explica que existen altos costos a la formalidad y, por lo tanto, muchos incentivos tanto para trabajadores como para empresas para operar y optar por la economÃa informal. Es un cÃrculo vicioso que formalmente se conoce como la trampa de la informalidad y consiste en lo siguiente:
1. Existe poco crecimiento económico, baja generación de empleos y ante tal panorama económico tan adverso, los incentivos para ingresar a la informalidad aumentan.
2. La presencia de un sector informal cada dÃa mayor, representa una merma de la base impositiva que repercute en tasas más elevadas de impuestos para los trabajadores y empresas que si contribuyen con sus obligaciones fiscales.
3. Los nuevos impuestos incentivan a los que se encuentran en el sector formal a una mayor evasión y mayores desplazamientos del formal al informal.
Al tener un alto porcentaje de la PEA en el sector informal, nuestra economÃa pierde competitividad frente a otros paÃses, asimismo productividad y al perder ésta nuestros salarios reales difÃcilmente crecerán para maximizar el bienestar de la población. Existirán en consecuencia, puestos de trabajo precarios, de baja remuneración y la mayorÃa de los individuos estarán realizando actividades poco tecnificadas y con poco o nulo capital fÃsico. Las condiciones anteriores conducirán a un aumento constante de la pobreza como es observable en nuestro paÃs. Y no sólo estamos generando más pobres, sino que estamos desperdiciando capital humano, productividad y comprometiendo el crecimiento económico del futuro.
Necesitamos un cambio en la polÃtica económica y social empleada y ejercida por el Estado, es decir, no podemos seguir pensando que el empleo es un elemento residual de la polÃtica y estabilidad macroeconómica. Nuestros gobernantes dicen que el paÃs va bien porque tenemos Ãndices controlados de inflación y algunos otros indicadores macroeconómicos, pero no es suficiente, necesitamos detonar el crecimiento económico y alinear los incentivos para que haya una mayor generación de empleos formales. Es urgente que salgamos del estancamiento y retomemos la senda del crecimiento si es que queremos vivir en un paÃs de progreso, prosperidad y, sobretodo, un México donde cada ciudadano pueda tener y proveer a su familia una vida digna y con oportunidades de desarrollo.
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
























