Oremos por la paz, que haya paz en Ucrania.

                Oremos que prevalezcan los valores humanos del respeto a la vida en Ucrania.

                Recemos, oremos; pidamos por que la paz sea la condición social que se construya…

Pero, también oremos, recemos por la paz en nuestro país, porque la política pública de seguridad nacional prevalezca en todo México; que los colores rojos de la inestabilidad en Michoacán – nuestro estado -, Colima, Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Baja California, Zacatecas, Guanajuato,  Jalisco, ciudad de México, estado de México, principalmente, pero en todo el país se puede reconstruir la tranquilidad perdida, extraviada y que ha generado, este clima social que dispara balas y no besos, ni abrazos.

Oremos, recemos y elevemos plegarias para que sea posible poco a poco ir reconstruyendo la estabilidad, tranquilidad que necesitamos, como sociedad, como estado y como país.

Si bien la salud es uno de los valores trascendentes del ser humano en todo el mundo, y particularmente en nuestro país en donde llevamos más de dos años sufriendo la inseguridad, específicamente en el área de salud, en forma paralela, debemos construir la seguridad física nuestra, de nuestros hijos, de nuestra familia y de sociedad.

Pero, para recuperar la tranquilidad, es necesario que la autoridad actúe, aplique la ley, no haya  se autoricen leyes tan laxas, flexibles, se castigue a los infractores, no se tolere la corrupción, ni se manifieste ni exista tal impunidad, que posibilita pensar que la Ley, el Estado   favorece, alienta, estimula, es cómplice u protectora de los delincuentes; que el Estado, que los órganos responsables de averiguar, procurar justicia y  su impartición, no renuncien a su responsabilidad de hacer legítimo uso de la fuerza  legal de la cual está investido por mandato popular.

Oremos, recemos, no únicamente por Ucrania, también pro México, por Michoacán…porque el incivismo de nuestras autoridades no prevalezca y si se afirme y, en su caso, se reafirme el Estado de Derecho: somos una sociedad de leyes y de instituciones.

Es bastante lamentable que nuestra máxima autoridad política y de gobierno exprese que está cansado, que ya no puede más…que desea retirarse a su rancho, en Palenque. Es indudable que ejercer el Poder desgasta, agota, pero por eso el poder debe administrarse, delegarse y, además, tomarse su descanso y manejar la agenda diaria, mas nuestro presidente, por razones que únicamente él sabe  – y acaso su familia, su esposa -, inicia su jornada de trabajo desde las 05 de la mañana, para sostener reunión con el gabinete de seguridad y, posteriormente, ofrecer su conferencia de prensa mañanera; a su edad y su condición orgánico-patológica, debería disminuir su ritmo de trabajo. (No existen estudios, ni formas de realizarlos, sobre la rentabilidad de esa jornada de trabajo, dado que la agenda del gabinete, y del país, la lleva el mismo presidente y nadie se ha atrevido a valorar os resultados de ese horario de trabajo.)