Los medios informativos electrónicos contemporáneos – teléfonos y fotografías en tiempo real, redes sociales y el cyber espacio y –  tradicionales – radio y televisión, están llenaos de noticias sobre la invasión de tropas de Rusia a la República de Ucrania, que perteneció a la desaparecida Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas – ex URSS -.

                Aparte de llamativas y alarmantes son dramáticas; es lógico y moral no desear mal para terceros y el ser humano no puede aplaudir las ambiciones de poder de los hombres con visiones y percepciones de poder verticalista y que, manifiestan en sus actos y palabras perfiles que confirman que son megalómanos, como lo es Vladimir Putin, presidente de la República rusa y del único partido político en esa nación quien se ha mantenido en el poder por un buen y antidemocrático tiempo.

                Las páginas, los segundos, minutos y pixeles, muestran instante a instante la invasión y ocupación=militarización de esa parte del suroriente de Asia que limita con la parte asiática de Europa Oriental  y es realmente lamentable que esto suceda y lo es no, para los jerarcas militares y políticos y hasta financieros, sino por la gente, la simple gente normal que trabaja, estudia y sostiene a su nación, su patria y su Estado y que ve y siente destruidas sus posesiones y valores y que tiene que recomenzar de nuevo y que desconoce qué será de ese futuro cuyo presente no le manifiesta nada bueno.

                Porque, finalmente, siendo inmoral, la guerra, a pesar de que cuesta vidas y recursos de todo tipo,  beneficia  a varios segmentos ocupacionales y profesionales y a determinados políticos y sirve como fiel de la balanza en las palancas del juego del poder – local, regional e internacional – y en tablero político internacional y en las Bolsas de Valores de Rusia, Europa, New York, Tokio, además del desarrollo de la ciencia y de la tecnología en todo sentido, particularmente a la de guerra- armas destructivas de todo tipo..

                Sirve de ejemplo que tanto el precio internacional del barril del petróleo ya superó las $ 100.00 dólares por barril, y la onza troy de oro, se disparó, lo mismo que el gas y, lógicamente la gasolina, los granos, los cárnicos y lácteos, pues todos comen y tiene ganancias y los costos al consumidor andarán por los aires.

                Sería una verdadera estupidez que buena parte del mundo se dividiera en dos bandos – el tercero de espectadores –  y se encaminara hacia una guerra; lo más seguro es que evolucione y/o involucione el conflicto y sea una confrontación regional y Rusia gane ciertas partes del territorio ucraniano que, hace poco tiempo formaron parte del Oso Asiático.

                Nunca es tarde para la intervención de los organismos internacionales y multilaterales, como la ONU y la OTAN, cuya función, entre otras cosas, es el mantenimiento de la Paz, más si todos los países querían, y deseaban la Paz, debieron prepararse para la guerra.

                Siempre existe tiempo  para la Paz, aunque los especuladores y dueños de las corrientes económicas del mundo, salgan, aparentemente perdiendo – pues ellos siempre ganan.