Este año político inició con dos temas interesantes reformistas: la reforma eléctrica y la reforma político electoral.

El debate eléctrico ha tenido como ejes el sistema creado la reforma de 2012, el papel del Estado, la legalidad de la iniciativa presidencial de reforma eléctrica, el medio ambiente y la transición eléctrica.  En términos de votación, el futuro de la 8iniciativa es incierto, pues el PRI no se ha definido en torno al tema y podría conceder la mayoría. Esta incertidumbre ha generado reacción diplomática norteamericana en torno a la defensa del T-MEC por un mercado abierto, seguido por las advertencias de los impactos comerciales y ambientales que podrían generar.

               Como complemento, el debate político está precedido por la Consulta Ciudadana del 10 de abril próximos – el ejercicio de la Revocación de mandato, tras un largo proceso, que aun no termina, entre la presidencia de la República, su partido político+sus dirigentes nacionales y estatales y sus representantes populares en el H. Congreso de la Unión.

Sobre este ejercicio, la oposición partidista nacional, representada en el H. Congreso de la Unión, confía en que, pasado el 10 de abril, se tenga un horizonte más claro y se pueda definir si va o no se presentará la iniciativa de reforma política.

En su caso, la iniciativa propone, bajo el argumento de que nuestra democracia es sumamente cara:  mayor centralización del INE – dejar de ser, en la práctica, autónomo, pues solicitaría su presupuesto a los diputados federales -, destitución de los actuales consejeros lo mismo de los magistrados electorales, además de reducción de los periodos directivos y la reducción de los miembros de ambos órganos, sustitución de los OPLES por consejos locales, con integrantes designados por los diputados; que las autoridades  electorales soliciten dinero a los poderes ejecutivos estatales, reducción al financiamiento de los partidos, además de que los partidos se auto auditen y, finalmente, disminución en un 25% el peso cuantitativo de la H. Cámara de Senadores – reducción de 32 – y del 100, diputados federales -, en ambos casos, de las cantidades de los representantes plurinominales.

Y todo lo anterior está enmarcado por la crisis interna del partido en el gobierno – MORENA -, la creciente inseguridad social, matizada por la cresta de la ola:  la inseguridad de los comunicadores -, la confrontación entre comunicadores y el presidente de la República, que matiza la crisis del momento y la crisis política en la que se está convirtiendo.

Toda esta agenda se está enlazando y convirtiendo en una crisis política muy suigéneris que está afectando la relación Medios-Comunicadores-presidencia de la República-sociedad, maquillando la confianza entre los protagonistas y profesionales de la comunicación con autoridades políticas-Presidencia de la República y dueños de los medios de comunicación.

Y, para rematar, está el cambio de categoría de nuestra democracia, según el diario The Economist, de ser democracia deficiente a ser democracia híbrida.

Mas, ¿todo cabe en un jarrito si se sabe acomodar?