El pasado sábado fue 5 de febrero y fue un aniversario más – el CV – de la promulgación de nuestra Constitución política: se cumplieron 105 años.

                Como es tradicional, liturgia republicana, a la mexicana, en el teatro de la República, estuvo reunida la República completa: el titular del poder Ejecutivo Federal, señor Andrés Manuel López Obrador,  los 500 diputados, los 128 Senadores de la República, todos integrantes del Poder Legislativo del H. Congreso de la Unión,  los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación – el poder Judicial, más los 11 magistrados del tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los consejeros ciudadanos del Instituto Nacional Electoral y directivos de las instituciones autónomas, además del gabinete federal y de los CC. Gobernadores de los estados de la República.

                El titular del poder Ejecutivo Federal, pronunció el discurso oficial y al hacerlo desvaneció telarañas y especulaciones sobre la sucesión presidencial, suficientemente adelantada. Y prometió  ¿amenazó?,  con presentar propuesta de  reforma electoral inobjetable

                Don Andrés Manuel López Obrador recordó el escenario histórico del cual resultó nuestro máximo código de leyes, que, en su momento fue considerada un órgano legislativo non y “adelantada para su tiempo, particularmente, por sus artículos que conforman la estructura jurídico-sociales, sentando semilla para los derechos sociales y humanos”: artículos 3°, 27°, 28°, 123° y el grupo de las llamadas Garantías Individuales.

                Hace 105 años, el constituyente estableció al Estado como resorte de toda la actividad gubernamental cuyo objetivo era lo que ahora se llama Bien Común: el desarrollo de nuestra sociedad.

                Con ese objetivo, pacificado el país, el Estado revolucionario y sus gobiernos emanados de la Revolución, fue creando las instituciones necesarias para la nueva sociedad que se manifestaba, desarrollándose esqueleto, músculo y piel del país, de la nación y del Estado que ahora somos y definiendo el tipo de gobierno, nación y Estado que ahora somos.

                A 105 años de distancia el actual país, la actual sociedad y el mexicano de hoy, es totalmente diferente a la sociedad, al país y al mexicano de ese momento, perfil actual que ha tenido un costo en sangre, sudor y lágrimas.

                Tenemos tal madurez – social y política – – que definimos nuestra forma de gobierno en las urnas y las instituciones republicanas vigilan que la alternancia y relevos  de gobierno  – Federal, estatal y municipal – se realicen en tiempo y forma y de manera pacífica, que, si bien, se muestran excesos o mal formaciones, nosotros mismos, por medio de nuestro sistema de vida en sociedad, tenemos las instituciones y los mecanismos  para resolver y ajustar los riesgos para nuestra forma de convivencia social.

                A 105 años de distancia y con las enmiendas, adecuaciones y reformas necesarias para acomodar a nuestra sociedad al tiempo de cambio, evolución y transformación social, nuestra Constitución sigue vigente