En la sociedad nacional y sobre todo en la esfera familiar y la sede del poder=gobierno para la toma de decisiones está sin discutir y sí con verticalidad lo que se ha dado en llamar el regreso a clases demandado imperativamente por el titular del Ejecutivo Federal, señor Andrés Manuel López Obrador.

                Sin tocar para nada las circunstancias globales, y atendiendo únicamente la propia situación nacional de contagios, centralmente el señor presidente de la República demando que el regreso a clases debió ser inminente, desde el lunes 31 de agosto anterior – año 2021 -.

                A nuestro Ejecutivo Federal no le importó ni le interesó nada, salvo su vertical decisión y hasta el momento con y sin la variante Ómicron, los contagios diarios superan los 49,000 y se acercan peligrosamente a los 50,000 diarios – y se teme y a la vez se presume que en esta semana los superará diariamente – acercándose al escenario catastrófico que hace 2 años expresó el aun subsecretario de prevención y promoción de la salud, Dr. Hugo López Gatell: 60 mil contagios.

                En la geografía nacional y en la llamada comentocracia, respaldado por investigadores, profesionistas de la docencia y por analistas y sociólogos se razona y analiza la conveniencia del retorno a actividades académicas presenciales en el nivel de educación Básica Nacional.

                Por supuesto están varias posiciones ideológicas, políticas, de salud, de educación sobre esta decisión en un sentido o en otro y no existen datos ni concluyentes ni confiables; lo que sí es cierto es que estando primero  la salud de la población nacional, particularmente de los alumnos de nivel Básico y medio Superior y de los jóvenes, así como de los profesionales de la docencia de contar y tener la seguridad de su ambiente y universo seguro de contagio, y ante la cerrazón del gobierno y de los sectores educativos y de salud, federales,  son las organizaciones gremiales quienes han salido al frente en la defensa del derecho a la salud, de los derechos humanos y derechos laborales de los profesionistas de la docencia.

                Lo cierto es que, con todo y que el llamado programa nacional de vacunación continúa en todo el país, los eslabones de contagios siguen y ante la cerrazón – hasta caprichosa – del titular del Ejecutivo Federal de que no se vacunara a los niños – corazón del nivel Básico de educación

Nacional -.

                El sistema educativo nacional se ha fortalecido con el uso en las actividades académicas con las maravillas de la tecnología electrónica aplicada en la docencia, que llegó para quedarse y debe utilizarse porque a todos beneficia y sirve. Es inapropiado afirmar que el uso de estas tecnologías ha sido negativo y que se han perdido oportunidades de aprendizaje y que los saberes-aprendizajes adquiridos y dominados mediante la modalidad en línea son mínimos y fácilmente perdibles.

                Es indiscutible que ante la probable y posible pérdida total del tiempo, lo obtenido y conser4vado es mucho mejor y si los críticos tienen una visión negativa, propongan alguna otra opción.

                En entorno educativo nacional caracterizado por la desigualdad – de todo y en todo – y sin estudios confiables que permitan una visión concluyente y la realidad escolar, escasamente el 5% de las instituciones y centros educativos de todo el país tiene y ofrecen total seguridad:  gel antibacterial, agua potable corriente y continua, jabón, ventilación, aseo, cubrebocas – dos, incluyendo uno repuesto -, personal para filtros sanitarios y protocolos ante contagios.

Además, los alumnos cotidianamente cruzan varios ambientes y los riesgos de contagio son mayores, luego entonces ¿Por qué exponer a todos a mayores contagios…cuál es la prisa?