El pasado fin de semana el partido revolucionario institucional – PRI – realizó una edición más de su Consejo Político, mas la finalidad del acontecimiento político, aparte de su renovación  y afinación de algunos puntos secretos de su estrategia política para la inminente campaña por la presidencia de la República y renovación del H. poder Legislativo – el Congreso de la Unión – fue la presentación – y consabida aceptación automática – de la renuncia a su presidencia por el profesor Humberto Moreira.

Uno o dos días, circuló por las vías electrónicas la opinión – de hecho orden – de Enrique Peña Nieto, ex gobernador del estado de México y único precandidato del PRI registrado para la competencia interna para elegir el candidato del PRI a la presidencia de la República en las elecciones constitucionales del 2012, año próximo.


Las razones de su renuncia expuestas por el profesor fue para responder a las acusaciones de actuación ilegal  – confabulación y presentación de documentación falsa -  para la obtención créditos bancarios que sobre-endeudaron al estado de Coahuila  -más de 33 mil millones de pesos – y evitar que el PRI continuara expuesto a un desgaste, generado por el ataque de los partidos opuestos al partido revolucionario institucional y evitar que lo anterior provocara un riesgo para el muy posible y probable triunfo en la campaña del año próximo y la consecuente recuperación del poder Ejecutivo Federal, la presidencia de la República, el Supremo Poder.

Si valoramos la actuación de Humberto Moreira  fue demasiado productivo, rentable: ganó lo que tenía que ganar y recuperó lo posible y, lo más importante, obtuvo, no la nominación de Enrique Peña Nieto, que era inminente, hasta natural, sino el desmarque, el paso lateral de Manlio Fabio Beltrones SIN GENERAL FRICCIONES NI FISURAS NI FRACCIONES, NI RUPTURAS. Acaso ese sea su producto más valioso. Por otro lado era segura su salida, la que era esperada, porque el candidato debe tener un presidente de su partido afín a él, o propuesto por él. Es la tradición y lo clásico.

Ya en el camino de la precampaña y del proceso para la consolidación de la candidatura de Enrique Peña Nieto, ya marcó línea: Pedro Joaquín Coldwell y toda la maquinaria y los usos y costumbres están operando para que el ex gobernador de Quintana Roo sea el Nuevo.

Por otro lado Enrique Peña Nieto – al igual que Francisco I. Madero – continúa presentando por toda la República su libro “MÉXICO, LA GRAN ESPERANZA”. Ahora lo hizo en la Guadalajara,  en el marco de la 25ª. Feria Internacional del Libro  y  en  la  conferencia  magistral”Por un Acuerdo Nacional”. Ahí presenta tres grandes objetivos para construir el México que queremos: 1°.- ABATIR LA INSEGURIDAD, 2°.-DETONAR EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y 3°.-OFRECER MAYOR SEGURIDAD SOCIAL.

Así que el camino se le está pavimentando, pero él también contribuye a su culminación para llegar a Los Pinos.