Finalmente en fecha casi crítica, la sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en resolución salomónica y con el perfil Leopoldesco de la elección federal del 2006 – reconoció que presencia de la delincuencia y que influyó en determinados municipios – (incluso anuló el resultado), pero ese porcentaje – el 2.2% – no fue determinante para el cómputo final de la elección – , ratificó el triunfo del señor Alfredo Ramírez Bedolla y será titular del poder Ejecutivo de nuestro estado por el sexenio 2021-2027.

Michoacán tiene nueva administración estatal y, naturalmente se renueva la esperanza, sin embargo, varios escenarios no cambiarán, permanecerán invariables y se ignora cuándo serán positiva y socialmente diferentes:

1°. Los tiempos en los cuales se configura la decisión de esta institución, son, en la práctica, evidente falta de respeto a la sociedad, a la ciudadanía y a los contendientes, al ofrecer su determinación inapelable en tiempos críticos: de minutos de prelación al acto que están determinando. ¿Habrá manera de que los tiempos se acorten? Para todos, tanto para los que solicitan la protección de la justicia federal en materia electoral e impugnan como de los impugnados e inicialmente declarados electos. Aunque es posible preparar todo: gabinete, grupo de transición-entrega recepción, Libro Blanco, etc., etc. ¿qué necesidad existe para andar a las prisas?

2° En nuestro caso, los escenarios y factores señalados como protagonistas – inseguridad y narco delincuencia -, ahí están y son inocultables, y tan lo son y están, que se anuló el cómputo del proceso en 4 municipios y, curiosamente, ese efecto del vació de poder y de carencia de ingobernabilidad, ahí continuarán, pase lo que pase. No desaparecerán como por arte de magia o ensalmo.

3° Sucederá lo mismo con la insolvencia financiera. También, ahí continuará porque, si bien los gobiernos populistas dan triunfos y producen Ejecutivos populares, pero no son garantía de gobernabilidad, honestidad, efectividad=eficiencia y transparencia. En tanto no haya verdadera voluntad y acción de limpiar=revolución administrativa, esta situación semeja el suplicio de Tántalo: llenar un barril sin fondo y darle comer a musarañas y, por otro lado, que la actitud de la presidencia de la República repitió la cerrazón de Luis Felipe Calderón Hinojosa con su tierra, Michoacán. Está la realidad.

Del inicio del siglo XXI a la fecha, nuestro estado no ha tenido aceptables titulares que ejerzan el poder Ejecutivo con honestidad, transparencia, eficacia, gobernabilidad y ofrezcan clima de seguridad social que genere tranquilidad social; unos por el apellido, otros por el populismo y los compromisos se sienten, o se saben dueños del estado, y han dado al traste con la administración, que se sintetiza en insolvencia e inestabilidad social; viene al caso los juicios del Dr. Salvador Nava, exgobernador de San Luis Potosí: Lo que la gente pide es que haya honestidad en el gobierno y que se hagan bien las cosas. Quiere Buen gobierno, que se cumplan las leyes. Quiere que quienes ocupen los cargos públicos sirvan al pueblo y no se sirvan de los puestos; que quienes gobiernen no se enloden con delitos y complicidades. Pienso que se debe gobernar, no mandar.