“En política, si quieren que se diga algo, pídanselo a un hombre; si quieren que se haga algo, pídanselo a una mujer“. Margaret Thatcher, ex primera ministra británica. Descanse en paz.
No soy anglófilo, ni anglófobo. Viene esto a cuento por mis siguientes letras generadas por la desaparición física de Margaret Thatcher, ex primera Ministra Británica, La Dama de Hierro, fallecida el pasado lunes 8 del presente y a quien, con justificada razón, desde la perspectiva oficialista y política del Estado británico, le rindieron honores militares.
Decirlo es simple y fácil: Ella, la Dama de Hierro, transformó Inglaterra y al mundo occidentalizado, que no sería lo que actualmente es, sin la participación y protagonismo suyo, particularmente porque, junto con Ronald Reagan Y SUS Reaganomic Boys, utilizaron el Liberalismo Económico – llamado por los teóricos Neo Liberalismo Económico (para llevar a sus respectivos países, por llamarlos de alguna manera) en Líderes del Mundo Libre: Llegó al poder en Inglaterra en momento de crisis económica y social, mayor que la actual que afecta a toda la Zona Euro.
Ni laborista ni conservadores tenían otra caja de herramientas que no fuera la misma de décadas anteriores, y cuando se hablaba de cambiar las cosas todo quedaba en yermas declaraciones de intenciones. Una de las principales aportaciones, suyas, fue, sin duda alguna, que se enfrentó a los consensos y lo hizo con un conjunto de ideas que eran nuevas y viejas a la vez, y que en otro momento se habrían llamado Liberalismo: convencida de las privatizaciones, las desregulaciones, el recorte de impuestos, fomento a la Libre Empresa y al valor individual, cortó de raíz la inflación, con una política de altos tipos de interés; posteriormente, y de forma progresiva, trasformó el mercado de trabajo y se recortaron los gastos para reconducir las cuentas públicas, sin que el Estado no acaparara todo el financiamiento y el hecho de que la recuperación de la depresión económica iniciara semanas más tarde pasó a ser la leyenda del Teachterismo, mimo que podría resumirse en una idea básica: “El menor Estado posible para dar la mayor libertad a los mercados, más eficientes al asignar recursos si no se producen monopolios ni oligopolios”. Enfrentó a los sindicatos derrotó el movimiento de los trabajadores mineros del carbón – no se inmutó cuando 10 de ellos murieron en huelga de hambre – y privatizó grandes empresas, las cuales vendió a sus propios trabajadores y al público en general, desmanteló los nacionalismos y la industria británica dio un vuelvo y se convirtió en mucho más competitiva. (Esto sucedió, y sucede, en nuestro país, y en América Latina, sólo que las empresas estatales-paraestatales no fueron vendidas-desincorporadas a sus propios trabajadores, sino a los amigos del grupo en el poder y a los banqueros, los mismo los organismos creados como las AFORES y SOFOLES, SOFOMES y toda su parentela y los trabajadores se quedaron no más milando, como el Chinito).
La Era Thatcher constituyó un periodo totalmente atípico en la historia política Británica reciente y su gobierno fue, probablemente, el más ideológico desde la Primera Guerra Mundial – tan lo fue, que actualmente sus teorías económicas, aplicadas en la política y en la administración pública, son hegemónicas en el mundo contemporáneo: desplomó el Nacionalismo. Una de las mejores descripciones de Margaret Thatcher la hizo un líder conservador, Michael Howard: “Lo que Churchill hizo en tiempos de guerra, ella lo hizo en tiempos de paz”. Condujo el orgullo británico hasta al máximo, unió a Inglaterra, recuperó las Malvinas y desplomó los nacionalismos económicos: 12 años tuvo el control político de su país: Una de las 4 mujeres que, a través del tiempo, crearon, desarrollaron y consolidaron el imperio Británico, la Inglaterra de este tiempo. Los hechos fundamentales de su vida pública fueron los siguientes: A los 34 años – nació en 1925 – Obtiene una Banca en el Parlamento; en 1968 vota por legalizar el aborto y despenalizar la homosexualidad; en 1970 asume como secretaria de Estado en Educación y Ciencia; en 1975 es líder del Partido Conservador; en 1979 el Partido Conservador gana las elecciones y Margaret Thatcher asume, como la Primera Mujer Jefa de gobierno en el reino Unido: Primer Ministro (ganó 3 elecciones seguidas hasta su dimisión, en 1990). En 1982 se enfrenta a Argentina en el conflicto bélico por las islas Falklands – Malvinas, para los argentinos -; firma en 1984, con el Primer Ministro de China, un acuerdo para devolver Hong Kong a China; se enfrentó al nacionalismo del ERI, de Irlanda del Norte; respaldó, junto con Juan Pablo II, a Solidaridad y Lech Walesa, en Polonia, a la guerrilla antisoviética en Afganistán, palomeó a Mijail Gorbachov para la Gladnost y la Perestroika, hasta llegar a la caída del Muro de Berlín y demostración de la inoperancia del Socialismo y del Materialismo Dialéctico como opción de gobierno y a la Balcanización de la URSS y, lo más importante: devolvió la confianza al pueblo británico, que se creía en decadencia y condujo a Inglaterra al protagonismo internacional y, junto con Ronald Reagan, destruyeron el Estado benefactor, recreando el Liberalismo Económico, aplicado en la política, y en las políticas públicas. Estelarmente protagonizó los sucesos político económico que ahora son cosa característicos de nuestro tiempo.
Cambiando de escenarios, pero tratando de mujeres y aplicando las palabras de Margaret Thatcher “En política, si quieren que se diga algo, pídanselo a un hombre; si quieren que se haga algo, pídanselo a una mujer”, y refiriéndome a los inminentes relevos en las facultades de Medicina y Derecho de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en estos tiempo de constante cambio es recomendable salir de los liderazgos burocráticos y buscar la construcción de liderazgos que aporten conformación de proyectos y metas viables que dinamicen y evolucionen las instituciones, conformando equipos de trabajo para materializar los proyectos, gestionen mayor inversión, para ofrecer más y mejor formación y actualización con la finalidad de que los nuevos profesionistas formados sean más competencia para vencer los retos de un mundo más competitivo. ¿Por qué no dar oportunidad a las mujeres? Es muy posible que su visión sea más viable y recomendable.






















