Nuestro país vive en un sistema político democrático y hace gala de eso.
Gracias a los protagonistas políticos –partidos políticos desaparecidos y vigentes y protagonistas políticos de todos los partidos políticos, desaparecidos o activos, desde la Gran Reforma de Don Jesús Reyes Heroles hasta la fecha, nuestra sociedad disfruta de régimen de partidos políticos plural y diverso en los cuales es posible inscribir a la ciudadanía para que, en su momento, ejerza su voto.
Gracias a la participación ciudadana ha sido posible que nuestras instituciones políticas – con el respaldo de la sociedad -, cumpla diversas acciones sucesivas y determinantes: tener legislación- marco legal específico, instituciones específicas -, siempre perfectible, organizar los procesos electorales, operar y desarrollar el día electoral, procesar el proceso y validar los resultados, respetar los derechos políticos de los protagonistas, actuación de las instituciones jurisdiccionales y respetar y respaldar sus fallos y con el cumplimiento de estas acciones, nuestra sociedad ha realizado el cambio, transición, y en muchos casos, alternancia de autoridades políticas en los estados y en sus municipios.
Habló la sociedad, actuaron las instituciones: todo se cumplió en tiempo y forma.
El pasado miércoles primero de septiembre, en nuestro estado, se hizo el relevo de la administración municipal saliente por las nuevas depositarias de la voluntad ciudadana y, se generó el momento del comienzo a, y de, la transición administrativa, acaso partidista.
Ese día dio inicio las declaraciones de los nuevos responsables municipales de malos manejos en la administración que se va, y que entrega. Esto es natural y hasta lógico.
Lo que no es natural ni lógico es que ahí se quede, en la declaración, en la balconeada; eso ya no debe ser. Debe pasarse la siguiente fase.
Esa es la razón del llamado Equipo de Transición: para revisar la integración de la entrega recepción y el cómo está y el cómo debe estar y, siguiente paso, la detallada auditoría y, posteriormente, el tiempo de pruebas y comprobantes para dejar en limpio la entrega recepción y, posteriormente, los juicios y procesos en su caso, que se duda mucho que hasta allá se llegue, el procesamiento de las irregularidades encontradas y no justificada.
Si se pone en duda estas últimas fases es por la partidización de la justicia.
Será evidente quienes llegaron a los puestos para servir y quienes llegaron para servirse … ¡y lo hicieron con la cuchara pozolera!
Ahora es el tiempo de los elegidos. Es deseable que estén a la altura de las circunstancias y no paguen facturas a compromisos y hagan de las suyas y de sus familiares y afectos. Ojalá que la nueva figura de la revocación de mandato también se aplicara en las autoridades municipales. Tal vez habría un poco de respeto a la legislación, a la sociedad y a los ciudadanos.























