En todas las actividades del ser humano son los resultados lo que determinan la continuidad, la revisión, la modificación-reforma-enmienda-cambio, pero en todas, de todas, todas.

                Esta natural disposición de mejoramiento de la actividad ha generado, en cada una de las actividades humanas, procesos de evaluación y desarrollo de equipos y aparatos, lo mismo en lo q8ue se llama política.

                En este sector, se han establecido obligaciones y responsabilidades jurídicas – en los códigos de leyes y reglamentos e incluidos en las estructuras administrativas para que los planes-programas y procesos sean evaluados y se obtengan, con sus resultados y correcciones, mejoras en todo y optimización de recursos de todo tipo, entre ellos humanos, tecnológicos y financieros.

                Lo anterior, en nuestro país, forma parte de la propuesta de Plan y Programa de Gobierno – en sus tres niveles – que cada administración, por mandato de ley, presenta a su sociedad, propuesta que será la guía mediante la cual se atenderán las prioridades sociales y que, por sus resultados, están sujetos a continuidad y/o modificación y corrección-enmienda.

                En nuestro país actualmente dos son las grandes prioridades de la sociedad nacional, la seguridad ciudadana y la gestión de la crisis de salud   generada por la pandemia COVID-19 – esta última será motivo de otras líneas en fecha posterior -.

                Por sus resultados, diarios, mensuales y anuales, que se difunden casi diariamente y llenan las páginas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos y de las llamadas redes sociales, la política de seguridad pública ciudadana aplicada por el gobierno de la República, por el gobierno estatal y por el gobierno municipal, está obligada a cambiar.

                Si importan a las autoridades, incluidos en el abanico de todos los delitos, de alto, medio y bajo impactos, que ellos mismos difunden, han roto todos los registros y comparaciones con todas las administraciones y de todos los tiempos, cercanos o lejanos, pero ahí está la realidad y no se puede cambiar, aunque se reescriba o no se mencione.

                Es sumamente sensible que la política federal de “abrazos y no balazos”, no es apropiada, ni recomendada.

                Lo mismo esa política de “perdón y olvido”.

                Como si fuera el oráculo de Delfos o el adivino Tiresias, o de perdida Calcas, el presidente de la República afirmó su límite: SI NO SE LOGRA LA PACIFICACIÓN DEL PAÍS, LA 4T NO PASARÁ A LA HISTORIA, NI VAMOS A PODER ACREDITAR NUESTRO GOBIERNO HISTÓRICAMENTE.

                Así que, como lema revolucionario: “O CAMBIO O DESASTRE” “O LA LEY Y EL ESTADO DE DERECHO O LA LEY DE LA JUNGLA Y DEL MÁS FUERTE”.