Finalmente, después de un viacrucis financiero, político, el teatro Marino Matamoros, llamado teatro de la ciudad de Morelia, fue terminado e inaugurado, lo cual, como todas las obras públicas, fue magnífico la instalación de la última piedra y tornillo.

                No se hará una cronología de su historia y de su calvario para que se terminara y estuviera en funciones; igualmente, no haremos una crítica y/o evaluación del montaje de la primera obra en su escenario; aunque se podría realizar, no es el motivo de estas líneas.

                Visto de lejos fue demasiado el costo para tan poco sujeto, producto, objeto.

                Pareciera o podría pensarse que los políticos estaban haciendo un favor a los ciudadanos al realizar esta obra que, se suponía, sería el escaparate para mostrar la cultura de todo tipo, particularmente y en específico, el arte dramático que se respira y caracteriza a nuestra ciudad capital estatal.

                Realmente se desconoce el costo real de esta obra pública.

                No ha habido una intención de transparentar todo lo que significó esta obra.

                Incluso se dijo que era, fue y es el negocio cultural de “Los Cárdenas”, la familia política más poderosa del estado – ¿del país?

                Algunos sectores de la ciudad de Morelia llegaron a pensar que, como la autopista de la costa michoacana, jamás, nunca, se terminaría ni se inauguraría, jamás de los jamases 

                Es juicio de valor de considerable porcentaje de asistentes a la puesta en escena de Tzin tzun que están mejor, en mobiliario, escenario y equipamiento, los cines Cinépolis que el llamado teatro de La Ciudad           Marino Matamoros. Incluso las butacas están tapizadas, en cambio en esta multimillonaria obra el respaldo y el asiento no lo están y dejan bastante que desear, por su deficiencia. Faltaría de valorar, a vuela pluma, todo el equipo técnico instalado para el montaje, escenografía e iluminación. Lo que se ve no justifica su costo. Es, directamente, un fraude.

                Y hablando de costos, de ¿qué se trata?

                ¿Qué no se dijo que esa obra se utilizaría, y sería, para promover la cultura?

                Con esos precios para pasar a ver=disfrutar los montajes y puestas en escena, ¿cuántos días se deben quedar sin comer los asistentes, si es que se trata de promover y desarrollar la cultura, para que pueda ir con su familia o acompañantes?

                El costo debe ser respaldado por el Estado, pues se estaría invirtiendo en cultura y eso, invertir, cuesta, pero reditúa en educación y cultura, sectores, categorías y valores que los políticos no tienen y de los cuales carecen y no les importa, ni tenerlos ni promoverlos y menos popularizarlos.