JUAN PILURERO
POBREZA & CANASTA BÃSICA
Por: Etelberto Cruz Loeza
Aún no inicia la vigencia del nuevo salario mÃnimo – de 66 pesos, máximo, cuyo monto no supo contestar Enrique Peña Nieto, ni siquiera en bulto -y ya fue rebasado, incluso por las informaciones oficiales del sector público, del gobierno:(Desconocida por la inmensa mayorÃa del pueblo mexicano qué alimentos, servicios y factores la conforman) el Instituto Nacional de EstadÃstica, GeografÃa e Informática – INEGI – difundió que “La canasta básica se dispararon en un 2.17 % en el pasado noviembre, pero también señala “que su crecimiento anual fue de 5.17%, el más elevado en dos añosâ€.
Sin que el Instituto Nacional de EstadÃstica, geografÃa e Informática indique la metodologÃa que utiliza para obtener los Ãndices de alza o disminución de las categorÃas y elementos que constituyen todo el paquete de la llamada Canasta Básica, es una verdadera incongruencia, un sofisma, algo que no tiene sentido lógico:
Uno como ciudadano común y corriente se pregunta
¿Si varios de los alimentos como hortalizas, frutas y granos que se supone están dentro de la canasta Básica tienen variaciones al alza, de hasta cincuenta por ciento, de una semana a la otra o de un dÃa al otro, por qué no inciden en los registros de quienes llevan estos registros?
¿Si sucede con los granos y sus efectos dentro de la alimentación del ganado y del ser humano, como grasas, carnes (res, cerdo, pollo, carneros, borregos, leche y sus derivados, por qué sus incrementos no se registran en los Ãndices de los analistas de la Comisión Nacional de Salarios MÃnimos?
Si diversos productos como la electricidad, que subió un 22.1%; la cebolla, que tuvo alza del 19.6%, los plátanos, un incremento del 13.6%; la carne de res, otro de 2.9; la telefonÃa móvil, un 2.1% y la gasolina magna, un 12% anual, ¿cómo es posible que no se registre su efecto en las tablas-gráficas oficiales del comportamiento de la carestÃa de la vida?
Si alguna ocasión Pedro Aspe Armella mÃtico secretario de Hacienda definió a la pobreza como un mito genial, se equivocó realmente: la pobreza existe y está al alza: cada año por lo menos un millón de mexicanos pasa el umbral de la pobreza y cada año, por lo menos un tercio – 333 mil mexicanos se incorporan a los niveles de miseria.
El Estado mexicano con su polÃtica económica pública de engordar sus cuentas, su estructura administrativa y los salarios de su alta burocracia, empobrece más a su pueblo.
¿Para qué tiene el pueblo, y de qué le sirve, un gobierno rico, gordo, si no se traduce en servicios cuanti y cualitativamente determinantes de una oferta de mayor y mejor estado de bienestar social?
De nada.





















