Es sábado primero de mayo se festeja en casi todo el mundo occidentalizado el Día Internacional de Trabajo y, particularmente en nuestro país los trabajadores saldrán a la calle a manifestarse sobre los beneficios recibidos o sus insatisfacciones y, por supuesto serán más las segundas que las primeras.
Es sumamente lamentable para los grupos laborales nacionales que en todo el mundo se esté reconociendo mucha más protagonismo, importancia y fundamentalismo al factor dinero y hasta patronal que a la fuerza del trabajador.
Ciertamente todos los factores que intervienen en la producción y satisfacción de bienes y servicios son importantes y ninguno puede existir sin la participación sucesiva de los otros, mas la realidad se ha impuesto hasta el momento y quienes mandan ahora son las famosas Leyes del Mercado, la llamada Ley de la Oferta y Demanda.
Si bien es esencial la existencia, producción y explotación intensiva de los recursos naturales; su extracción, traslado y transformación, así como la producción, transformación, traslado, distribución, venta y comercialización, y que para todo esto se necesitan trabajadores, dinero y administradores, también es cierto que es valioso, el control y dominio de los mercados – ese término al cual no le importa el volumen de lo producido, ni de lo transportado; importa ofrecer y atender la demanda, real, artificial, temporal.
Hace casi unos 50 años las 11 Hermanas lo demostraron: no importaba que los países productores de petróleo extrajeran miles millones de barriles de petróleo, si no hay quien los compre – porque los pozos petroleros, las reservas del hidrocarburo y las refinerías estaban bien surtidas, estaban llenas, ni hay quién los vendiera…los precios se desplomaron. La victoria, si se pudo llamar así, de la OPPP fue pírrica y dolorosa, pues facilitó la creación de la OPEP, que es quien controla el famoso mercado.
Por otro lado, los trabajadores de todo el mundo, y particularmente en nuestro país, carecen de espíritu de clase y sacrificio y, ya formalmente, de formación académica, de actualización, capacitación, formación y superación laboral en el área de su competencia; es el patrón el que ofrece programas para actualizar a su personal y sus organizaciones gremiales están satisfechas con el incremento porcentual, por lo menos del porcentaje de aumento del costo de la vida en cada revisión contra actual, para, por lo menos mantener el nivel de sobrevivencia y/o de calidad de vida; no existe o es desdeñada la formación ideológica y los sindicatos carecen de fondo de resistencia.
En nuestro país el autoempleo, el empleo informal, el empleo sin prestaciones sociales de ley y out sourcing – la triangulación laboral – imperan y si bien son aceptados es por la muy simple razón de que no existen los empleos que la sociedad necesitan cada mes, cada año – situación que es muestra de la Ley del Mercado: ofrecer trabajo de bajo salario y sin prestaciones a la enorme demanda de empleo. O lo toman o se quedan sin trabajo y así se sabe que egresados de instituciones de educación superior desempeñan trabajos para los cuales ni siquiera pensaron estudiar y los puestos para los que estudiaron son escasos y con criterios inalcanzables, lo que posibilita el deseo de emigrar y se expulsa mano de obra calificada. Somos del grupo de países exportadores de mano de obra calificada.
¿Algo qué celebrar?
COMO SEA:
FELIZ DÍA DEL TRABAJO, PORQUE POR LO MENOS LO TIENEN Y ESO SE DEBE CELEBRAR























