De una forma anticipada, encubierta, pero legal, tres de los partidos políticos nacionales más grandes y con posibilidades reales de ganar elecciones Constitucionales Federales – Partido de Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática y Partido Revolucionario Institucional -, ya están en campaña política por la titularidad del poder Ejecutivo de nuestro país y, curiosamente todos ellos acuden ante el árbitro electoral Federal  para quejarse, de múltiples cosas y minucias realizadas por los otros dos candidatos y partidos políticos. Y levantan tal polvareda que no dejan ver el piso.

Y una de las capas del piso es el dinero que el pueblo, a través del Instituto Federal Electoral, les entregará para la futura e inminente campaña política Constitucional Federal y que fue considerado en el Presupuesto de Egresos de la Federación.


Tras la reforma constitucional en materia electoral – en 2007-2008 -  los grandes ganadores fueron los siete partidos políticos nacionales, pues obtendrán un aumento entre 40% y 60%     de sus prerrogativas  partidistas, ya  que, de acuerdo a la reforma no gastarán en la compra de spots  para promocionar a sus candidatos a puestos de elección popular.

Conforme a las reglas de la competencia, los organismos recibirán  las siguientes cantidades: un mil, 691 millones, 991 mil, 156 pesos el PRI. Un mil, 337 millones, 746 mil, 838 pesos, el PAN. 710 millones, 926 mil 094 pesos, el PRD. 492 millones, 878 mil, 260 pesos, el PVEM. 371 millones, 919, mil263 pesos el PT. 362 millones, 463 mil, 765 pesos, el PANAL.  Y 324 millones, 560 mil, 973 pesos, el MC – (CD). De esa cantidad, el COFIPE, el Código Electoral  estipula que un 30% se entregará de forma igualitaria a los 7 partidos políticos nacionales que cuenten con representación  en H. Congreso de la Unión. Y el 70% restante se entregará de acuerdo  al porcentaje de votación nacional obtenida por cada partido en la elección federal anterior.

Para el voto  de connacionales en el extranjero se destinarán  107 millones de pesos, mientras que para la elaboración del padrón electoral nacional se presupuestaron 353 millones, 100 mil pesos y para lo que llaman “innovación y transformación institucional”, 291 millones, 500 mil pesos y, finalmente,  para la 2Estrategia  Nacional de Educación Cívica” 53 millones, 400 mil pesos.

Considerando nuestras  circunstancias económicas internas – crecientes pobreza, miseria, desempleo e  inseguridad – estas cantidades son una  ofensa sumamente bárbara y una ofensa  para el pueblo, porque, finalmente tenemos una democracia muy cara y, si se valoraran los resultados y las comparaciones con países de perfiles semejantes, y de nuestra América Latina, somos la “democracia” más cara, más ostentosa y, comparativamente, por sus resultados,  más inútil.

Ciertamente, el poder jamás se suicidará, pero el H. Congreso de la Unión debería revisar estructura, salarios, prestaciones y gratificaciones,  y los costos del árbitro electoral.