“CUANDO EL PODER RESIDE EN EL PUEBLO Y EL GOBIERNO TIENE PODERES RESTRINGIDOS, EL PUEBLO FLORECE Y NINGÚN HOMBRE PERVERSO PUEDE DOMINARLO…EL PODER Y LA LEY NO SON SINÓNIMOS…DONDE LA LEY SE EJERCE SIN LIMITACIONES, NO HAY LEY QUE VALGA…LOS TIRANOS NECESITAN DINERO PARA PODER COMPRAR VOTOS E INFLUENCIA Y SI HACE FALTA SACAN A RELUCIR LAS MÁS ODIOSAS LEYES”. CICERÓN, EN LA COLUMNA DE HIERRO.

Al remontar un año más, después de altibajo en mi salud, recuperado gracias a mis amigos doctores y al preciso y accesible servicio de laboratorio de análisis ACOS+MEDICAL, agradezco y felicito a mis amigos, compañeros y lectores por el año que iniciamos y les entrego con estas letras mis deseos por un mejor año y más salud, afecto, trabajo y tranquilidad que en el 2011. Pasemos a otra cosa.


Para la mayoría de los michoacanos y morelianos fue tan inédita como inesperada la resolución de la Salar Regional (Toluca) del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que revocó la constancia de mayoría del presidente municipal electo del municipio de Morelia y anuló la elección municipal del pasado domingo 13 de noviembre y colocó a la política, políticos y partidos, nacionales y estatales, y sociedad michoacanos en el Limbo, y a algunos en el Purgatorio. Los elegidos están en el Paraíso.

Mas esto no es solo cuestión de leyes, jurisprudencia e interpretación. Existe algo en el fondo, muy en el fondo.

Haciendo a un lado la cuestión legal, de leyes, del encaje legal, de las viejas, y sucias, prácticas, vicios y trampas, y las clínicamente limpias de “Cuello Blanco” (las cibernéticas), del trabajo de las instituciones jurisdiccionales, el hecho de la revocación de la constancia y anulación de la elección municipal de Morelia, y de otros municipios y, acaso Distritos Electorales, está el hecho de la limitación de los espacios de participación política, de las libertades políticas y derechos políticos de los ciudadanos.

Aceptando que la actuación del Tribunal hubiera sido completamente Soberana, Transparente, Certera, Legal, Independiente, Imparcial, Autónoma, Libre, Impoluta, Objetiva y Justa, ¿esta resolución fue una evolución o una involución en nuestro sistema político mexicano, en nuestras prácticas democráticas y en nuestra política, a la mexicana?

Sin importar si la base jurídica y el fin de esta intervención es influenciada por la teoría político-electoral inglesa, germana, española, argentina, norteamericana o costarricense o muy nuestra, esta decisión, todo lo justa, y aséptica, que haya sido, es un zarpazo a la democracia; es un ataque a los derechos de los ciudadanos; es una limitación de los espacios de la ciudadanía y una restricción a nuestras libertades.

¿Y nuestro derecho a votar? ¿Y nuestro voto? ¿Y el valor de nuestro voto? ¿Y el slogan de que “nuestro voto” cuenta? ¿Y el otro cliché de que “nosotros decidimos” el gobierno, la forma de gobierno y a quienes nos gobiernen”? ¿Y “nuestros derechos constitucionales”? ¿Y la letra y el espíritu de los artículos constitucionales 39, 40, el enunciado del 41, de los párrafo I y II, inciso g, segundo y tercer párrafos y específicamente el enunciado del apartado D del artículo 41 que dice: ”Las infracciones a lo dispuesto serán sancionadas por el Instituto … que podrán incluir la cancelación inmediata de las transmisiones en radio y televisión, de concesionarios y permisionarios que resulten violatorias de la ley”? ¿Por qué no les aplican la ley y les cancelan las concesiones y/o permisos? …¡Fácil!: el Estado, el gobierno, les teme. !Les tiene miedo. El Estado, por las razones que hayan sido, procreó monstruo insaciable de dinero=poder.

(Es muy discutible, con todo y el peso científico de la teoría de impacto psicológico y el hecho de comunicación, el que las imágenes, textos, propaganda y publicidad sean definitivos en la mente, en la voluntad de los adultos para emitir su voto. Muy posiblemente sea perversa parrafada de los publirrelacionistas mediáticos y televisivos. Está un invariable axioma político-social: Un pueblo, una sociedad, sin cultura, sin educación, es fácilmente manipulable. Un pueblo, una sociedad con educación, con cultura, es fácilmente gobernable. La manipulación puede ser sin la televisión y sin la radio. Por supuesto, también el Buen Gobierno. La televisión y la radio sustituyeron los liderazgos político-sociales, porque a “alguien” le convino).

¿Y nosotros qué culpa tenemos de que, por su ambición de poder, los partidos políticos,

los grupos que los dirigen, los llamados factores reales de poder, o hayan desviado, torcido y anudado la ley o se hayan aprovechado o de las lagunas legales o de la omisión o de la incapacidad o impotencia o complicidad de las instituciones, de quienes las dirigen?

Nosotros los ciudadanos, ¿qué culpa tenemos de que los partidos políticos posean y atesoren el monopolio del acceso al poder? Aceptando que, como ciudadanos, tenemos relativamente culpa de esta situación por nuestra muy escasa participación político- partidista, ¿Por qué nosotros, ciudadanos y sociedad, debemos pagar todo y, además, aceptar que nos impongan, porque eso es, UNA IMPOSICIÓN, (acaso legal, eso no se discute) Y UN HECHO CARENTE DE LEGITIMIDAD POLÍTICA-SOCIAL, en este caso de una persona-grupo que, según fuentes y rumores, desde lo oscuro lo pensaron y planearon desde hace, por lo menos, un año?

Desde otra óptica la pena impuesta a los partidos y a sus candidatos es limitada, es mínima. ¿Por qué no otros castigos mayores, como el retiro de su registro, penas físicas que los lleven a los tribunales y multas en efectivo? Porque están situaciones de por medio: La ética, la moral, los valores, la convivencia social, el Estado de Derecho, y el costo, que finalmente lo paga el pueblo. Así como así hay que tomarlo del cerro de bolsas de billetes que están ahí y etiquetarlo para las elecciones. ¡NO! ¿Por qué no descontárselos de sus prerrogativas? Se trata de que paguen, que la pena sea ejemplar y les duela. Si esas penas no están en la legislación, ¿por qué no incluirlas? ¿Para qué, y por qué dejar lagunas legales? Ahora, esperar lo inédito.