El pasado domingo se realizó e inició en la mayoría del país – menos las fronteras -, casi en automático, el llamado Horario de Invierno y ese día fue un día atípico que sucede cada año: un día de 25 horas…debimos de retrasar una hora todos los relojes mecánicos, porque los electrónicos se ajustan a en automático.
Y, realmente, no es solo y únicamente el cambio de horario.
Debemos cambiar todo: horario doméstico, horario laboral, horario escolar, horario de distracciones, recreaciones y descanso.
Ahora que se está aplicando esa figura de consultas para todo – la llamada democracia participativa – por qué no se consulta a la sociedad nacional si está o no está de acuerdo con el Horario de Verano.
Con el horario de Verano todo cambió y todo por la no muy simple determinación de vincular nuestra vida económico-familiar con las exigencias de nuestros socios del norte – Estados Unidos y Canadá, que, por su situación geográfica y rutinas laborales históricas aplican ese tipo de horario – y con el pretexto de cuestiones de seguridad hemisférica, enlazarnos en todas nuestras actividades – TODAS – con nuestros, ahora socios económicos desde 1994 -, del norte.
Y nuestras autoridades políticas, con el pretexto del ahorro en el consumo de energía – tanto doméstica como industrial-comercial y de servicios, propusieron el cambio de horario y, además, para evitar la contaminación, pues, al evitar encender la luz en las casas, dado que se utilizaría la iluminación natural, no se consumiría más combustóleos en la producción de la energía eléctrica y con ello no habría contaminación por las toneladas y toneladas que se evita enviar-lanzarían a la atmósfera. Hasta se creó en la CFE una dirección y departamentos específicos para cuantificar el ahorro de energía y las ventajas de evitar el lanzamiento de contaminantes a la atmósfera.
Y en esto del ahorro en el bolsillo de los consumidores – porque se utilizaría-encendería una hora más tarde las luminarias domésticas y laborales -, estudiosos de estos asuntos demostraron que era una mentira, un sofisma bien estructurado, pero no se ganó nada, la más absoluta de las nadas.
Y ahora todos debimos hacer algo con un día con una hora de más, de 25 horas
Por supuesto, como todo en la vida, en el cambio a Horario de Verano, será, en contrapartida, un día de 23 horas… así que lo haya disfrutado.























