El segundo lunes de este mes fue 12 de octubre, y se debió festejar el DXXVIII aniversario del descubrimiento por el genovés Cristóbal Colón, de la isla de Guananí, en el mar Caribe, de nuestro continente americano, en el año de 1492. Si bien Cristóbal Colón, genovés de nacimiento, trabajaba para la corona de los reyes de Castilla y de León, dado que estaba bajo contrato, por decirlo así, este hecho histórico, es atribuido a la ahora corona española, por una serie de circunstancias históricas que ni es el lugar ni el momento de señalarlo, que fue la insignia triunfante ante la los árabes-musulmanes en su lucha por la reconquista.
Curiosamente, para lo que ahora es la corona española y la lengua castellana, en ese año, 1492, también sucedió otros 2 hechos bastante históricos, acaso más, mucho más que el descubrimiento de lo que ahora es América: fueron la publicación, por Antonio de Nebrija, de la primera gramática de la lengua castellana y el término de la Guerra de la Reconquista, liderada por las coronas de León y de Castilla. Estos tres hechos históricos provocaron que la ahora España fuera el reino, la nación y/o el imperio más importante en los siglos XVI, XVII. Que no haya sabido conservarse, ésa es otra cosa, mas no nos compete a nosotros valorarla. Allá España y sus circunstancias.
La Historia, el mito y la leyenda, han dicho demasiado aunque no lo suficiente sobre este hecho singular, el descubrimiento de América y por la evolución de los escenarios, de los tiempos, de la misma sociedad y el pensamiento humano, y, particularmente, de la idiosincrasia de los mexicanos que tienen una ventana de comunicación, este día ha evolucionado y ha pasado de ser considerado como el Día de la Raza, al Día de la Hispanidad, al Día del Resentimiento Histórico y del Rencor y el Día del Agravio Nacional.
Históricamente, el descubrimiento de estas tierras era una cuestión que debía darse. Fue el momento, la etapa histórica de los descubrimientos geográficos; Europa salía de la Edad media y entraba de lleno al Renacimiento y éste evolucionaba para manifestar el florecimiento de la ciencia, de las artes y en casi todos los sectores de la actividad humana.
Así que el hecho de que hubiera sido los reinos de Castilla- León- ahora España, fue una cuestión meramente circunstancial y ante este hecho, existen varias conjeturas, todas ellas estériles, porque es tiempo pasado y el pasado está muerto, pero únicamente para especular, ¿qué hubiera sido mejor para nosotros, los actuales descendientes etnográficos, sociológicos, antropológicos, económicos, etc., que nos hubieran descubierto, conquistado y evangelizado, o los castellanos o los portugueses o los británicos o los franceses?
Si bien es cierto los reinos de Castilla y de León y en especial España, eran uno de los pueblos-reinos más medievales y menos cultos de toda Europa, también es cierto que todos andaban por la misma situación de desarrollo cultural y tecnológico y que todos ellos se cortaban por la misma tijera: esclavistas, católicos hasta el hueso, con la inquisición como ley y la fe católica como estandarte y actitud rapaz y actitud depredatoria, destructora. Por lo que haya sido y sea, aquí estamos y manifestamos vestigios étnicos-antropológicos-sociológicos de ese pasado y debemos felicitarnos.























