Las elecciones en Estados Unidos serán el domingo 8 de noviembre; en ellas, el actual presidente Donald Trump, candidato por el partido Republicano, trabaja, con todo y ser un caldo de contagios de CORONAVIRUS-19 – para su personal, y para el país, está en la lucha por la reelección y su contrincante es Joe Biden, candidato del partido Demócrata.

                Siendo sistema electoral indirecto, en este momento las encuestas y las apuestas pronostican un triunfo del binomio demócrata – existe entre las dos fórmulas, una diferencia de hasta dos dígitos – superior a 14%, a favor de Biden-Harris -, pero todo puede pasar, sin embargo, las apuestas casi nunca se equivocan.

                A casi tres semanas del domingo electoral, la revista especializada New England Journal of Medicine hizo lo que nunca en su historia: to9mó partido en un proceso electoral, pues sus líderes han tomado una crisis y la han convertido en tragedia.

                La respetada e influyente publicación especializada en temas de salud, que después de 208 años se había mantenido al margen de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, urgió a los electores a votar en contra de Donald Trump por los fracasos de su gobierno en la atención a COVID-19 votantes.

                Para la influyente revista esta crisis de salud es vista también como una muestra de liderazgo mundial, pues los países se vieron obligados a tomar decisiones difíciles sobre cómo responder. Aquí, en Estados Unidos, nuestros líderes no superaron esa prueba. Han tomado una crisis y la han convertido en tragedia.

                La revista, en su editorial, señala: Estados Unidos entró a esta crisis con enormes ventajas, además de una enorme capacidad de fabricación y experiencia en salud pública, sin embargo, nuestros líderes han optado en gran medida por ignorar e incluso denigrar a los expertos.

                Los centros para el control y prevención de enfermedades, la organización de respuesta a enfermedades, líder en el mundo, han tenido fallas en las políticas, mientras que los institutos nacionales de salud han sido excluidos de muchas decisiones gubernamentales, y la administración de alimentos y medicamentos ha sido vergonzosamente politizada. Cualquiera que desperdiciara imprudentemente vidas y dinero de esta manera estaría sufriendo consecuencias legales; nuestros líderes han reclamado en gran medida inmunidad por sus acciones, pero esta elección nos da el poder de emitir juicios.

La gente razonable estará en desacuerdo con las muchas posiciones políticas adoptadas por los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, aunque la verdad no es ni liberal ni conservadora…han demostrado que son peligrosamente incompetentes. No debemos incitarlos y permitir la muerte de miles de estadounidenses más permitiéndoles mantener sus trabajos.

En este momento Estados Unidos supera los 35.5 millones de contagios y más de un millón de víctimas.