opinion

No obstante que el Cofipe (Còdigo Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales) estabalece la igualdad y equidad entre
mujeres y hombres para puestos de elecciòn popular, discrima en sus
espots la participaciòn de una mujer sea elegida Presidenta de
Mèxico.

Asì es, la misoginia y el machismo retrògrada campea en las
decisiones del àrbitro electoral, poco confiable por cierto, dado los
bandazos para sancionar la sistemàtica violaciòn a la legislaciòn
electoral.

En los promocionales del IFE donde se invita a los mexicanos radicados
en el extranjero a participar en el proceso electoral del 2012, se
restringe la posibilidad de que una mujer acceda a la màxima
magistratura del paìs, ya que sòlo reconoce que la inscripciòn y el
respectivo voto es para elegir al pròximo Presidente de Mèxico, sin
abrir la posibilidad, por respeto a la normatividad y al gènero, de
que se puede votar por una mujer.

La legislaciòn al respecto establece: Artículo 4 del Código de
Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), en su párrafo 1,
establece: “1. Votar en las elecciones constituye un derecho y una
obligación que se ejerce para integrar órganos del Estado de
elección popular. También es derecho de los ciudadanos y obligación
para los partidos políticos la igualdad de oportunidades y la equidad
entre hombres y mujeres para tener acceso a cargos de elección
popular”. Sin embargo, en épocas recientes, el IFE ha difundido una
serie de mensajes que contrarían este principio que el COFIPE impone
a los partidos políticos y, sin embargo, el propio organismo
inobserva.

Hablar de la mujer en nuestros días y en nuestro México, todavía
resulta un tema arduo; faltan muchas asignaturas por cumplir; las
mujeres están en una etapa de necesitar hacer balances continuos de
cuál ha sido su participación en el mejoramiento de la sociedad y de
cuál es su situación en relación a la satisfacción de todos sus
derechos como ser humano, en aspectos tales como la educación, el
trabajo, la salud, la pobreza o la marginación. En otras palabras, la
mujer de nuestro tiempo se caracteriza por un esfuerzo múltiple;
desarrollarse en ámbitos diversos como profesionista, madre,
académica, etc.; la mujer de nuestros días debe enfrentarse y
superar obstáculos diversos, uno de los cuales -y no el menor, por
cierto- es precisamente el derivado de la inequidad de género.
Resulta terrible este yerro del IFE.

Precisamente este yerro, descuido, misoginia o machismo de los
consejeros electorales como responsables del proceso electoral,
violenta la legislaciòn que supuestamente deben hacer valer, y
vulneran los intereses de millones de mexicanas y mexicanos que
podrìamos encaminar nuestro sufragia hacia una alternativa femenina.

Todo mundo, o por lo menos un alto porcentaje de la poblaciòn,
sabemos entre los partidos polìticos contendientes, existe un proceso
interno donde participa una mujer, la que eventualmente puede ser
candidata presidencial.

Màs allà del resultado de ese proceso interno, el àrbitro electoral
tiene la obligaciòn de observar y hace cumplir la normatividad que
sanciona el proceso electoral, por lo que debe inmediatamente corregir
esa flagrante violaciòn y restaurar, aunque sea un poco, la confianza
y credibilidad del IFE.

P.D. El que considere que sì existe una violaciòn a la legislaciòn
electoral, puede interponer un recurso ante el IFE, y si es necesario,
ante el TRIFE, para exigir se reconozca el derecho de la mujer a ser
votada como Presidenta de Mèxico.