Existen varios temas-asuntos en la superficie y en el interior de la sociedad nacional que de distractores de la crítica situación que vivimos.
Uno de ellos es el inesperado palo a un organismo suigéneris, creado, desde cualquiera o muchos puntos de vista, demagógicamente, por decirlo rápido o lentamente, como una puntada para cumplir promesa de campaña política: El Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado.
Nadie duda de la buena, o de las buenas intenciones del señor presidente de la República, crear un ente administrativo cuyo campo de acción y responsabilidad es recibir lo recuperado por las instituciones de administración pública federal y que habían sido, o fueron, desviados, robados, defraudados, etc., y administrarlos y gestionar y realizar lo necesario para venderlo mediante subasta o x mecanismo oficial y regresarlo al erario público.
Para cumplir su responsabilidad, este Instituto tendría su estructura técnico administrativa y presupuesto propio y así trabajó ha realizado ventas por subastas=exhibiciones públicas y, se supone que se ha regresado ese dinero a Hacienda.
Pero ha tenido mala, muy mala, suerte: los originalmente designados renunciaron, pero el mayor golpe administrativo y político que raspó a la administración es la renuncia y los motivos de su ahora ex titular, el abogado e intelectual Jaime Cárdenas Gracia.
En su carta renuncia, expone sus razones: porque se encontró que ahí mismo, se llevaron-realizaron, anónimamente, robos de piezas, desvíos de dinero, falsificaciones y cosas parecidas, tipificando delitos.
Abundando en sus razones, señalo dos puntos más: por tener puntos diferentes tanto con el titular del Ejecutivo en asuntos relativos a mecanismo y objetivos secundarios de los objetivos centrales del INDEPR, así como con el personal. En su prédica mañanera, el presidente se salió de faul: ¡No aguantó nada! Hay personas a quienes no se les da el servicio público. Y tan, tan.
En relación con el primer punto, afirmó que: EN LA 4 T QUIEREN PERSONAS CIEGAS – se supone que “carezcan de criterio y que sigan puntualmente las ideas del titular del Ejecutivo federal.
La inmensa mayoría de comunicadores y comentaristas, así como la línea oficial, se fueron por toda la burbuja, escandalosa o no, AL INPDER … ¡LO ROBARON! – de la renuncia y exposición de motivos, pero dejan ir lo sustantivo: Lo robaron, bueno, pues existen delitos, procurar, investigar y aplicar la ley, pero hicieron todo lo contrario: callaron, se hicieron cómplices.Y con esa actitud favorecen la corrupción, que se supone, es pilar, columna y lema de la administración, de la política pública de la 4T: combatir la corrupción. Entonces, ¿qué?























