LA PANDEMIA NOS DESNUDÓ.

Bastante se ha escrito sobre la crisis de salud que está presente en nuestro país y en casi todo el mundo. Sabemos que se hacen esfuerzos científicos, financieros, ideológicos y hasta políticos por tener la vacuna contra este microrganismo y se difunden fechas y costos y todo lo referente a este satisfactor que no llega.
Sobre esta crisis de salud en el país se han mostrado imágenes, dicho palabras y miles de pixeles y bits han circulado en todo el mundo y en cyberespacio y muchas más que habrá.
Por considerarlo punto de vista interesante, tomamos juicios, visiones y percepciones de colaboración de Carlos Urdiales, que fue publicada en su columna Sobre la Marcha, con el nombre “La Pandemia Desnuda”, fue publicada en el diario La Razón, en su edición del 5 del presente.
Año inédito., horrible. Y en materia económica, un sexenio perdido. La pandemia desnudó lo mismo a los líderes populistas que a regímenes autoritarios; exhibió sin filtros a sistemas de salud públicos y privados, incapaces unos, insuficientes otros; ventaneó al aprendiz de la estadística y de los modelos matemáticos que no atina una; la pandemia quema a los vanidoso
El presidente López Obrador presume que en el peor momento tenemos el mejor gobierno. Olvida el mandatario la conseja popular que advierte: alabanza en boca propia es vituperio; no importa, el caso es que AMLO asume como cierto algo imposible de probar. ¿Por qué es el mejor gobierno? ¿Comprado con cuál, cuándo, dónde?
Las estadísticas del INEGI no lo avalan. Los pronósticos del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda, tampoco. Es muy probable que millones de beneficiarios de apoyos director sí, pero los también millones de nuevos desempleados (formales informales), no, tampoco los grandes inversionistas. Sus novedosas políticas públicas anticrisis, demostrarán su virtud o fracaso a futuro, no ahora; imposible.
Juega a conveniencia con datos del INEGI. Se alegra con una falsedad: un millón y medio de nuevos empleos en julio. Eso no ocurrió, lo que sí fue es que un millón y medio de personas retomaron alguna actividad económica, formal o no. Enorme diferencia. Que 7 millones se reincorporen al mercado laboral productivo suena espléndido si omitimos que antes, casi 13 millones de salieron del ámbito laboral, una recesión del 10 por ciento en el PIB para este año histórico e histérico, echa a perder las metas de desarrollo de la 4T. Aunque no se reconozca.
La transformación moral, oficial y social, continúan como faro, guía de la 4T. La circunstancia global limitará los alcances de las expectativas; la felicidad será un indicador subjetivo que supla el objetivo crecimiento (muy neoliberal, a la inversión productiva (Muy caprichosa; las remesas paliarán la falta de riqueza doméstica (muy solidarias sí, pero aves de mal agüero, también).
La prédica anticorrupción se mantendrá como elemento diferenciador, argumento de venta electoral para refrendar apoyo social y mayoría legislativa. El sambenito de la consulta para meter a la cárcel a los expresidentes redituará a la causa de AMLO justo donde quiere, revancha y alivio para el resentimiento colectivo, una hoguera imaginaria, el estigma social, pero sin pena jurídica; fantasía sobre realidad.
La pandemia desnudó para bien y para mal nuevas realidades sobre las cuales el discurso se mantiene firme, provocador y eficaz. La ética política sobrevive, la estética del desarrollo, no.