La sociedad estatal, de la que formamos parte, continúa con sus trabajos cotidianos e iniciado el presente año tiene confianza – que es lo mejor y que nunca muere - en superar las condiciones de seguridad, de desempleo y de escasa capacidad de adquisición del salario a donde la condujeron decisiones no recomendadas.
Sin embargo como seres sociales que somos, también, se es un ente polÃtico y, se es más expectante, observador y participativo en las cuestiones de la administración pública y, finalmente, en lo referente a las elecciones y l valor de nuestro sufragio.
En este momento toda la sociedad está expectante por el resultado definitivo del proceso electoral del 13 de noviembre en el que participó casi la mitad de la población michoacana: casi dos millones de ciudadanos empadronados y con sus derechos polÃticos a salvo.
Este resultado lo determinará la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, supremo elector y la esfera más alta y definitiva de las cuestiones electorales en el estado – aunque este es en el nivel Federal, porque las resoluciones del nivel estatal no dejaron satisfechos, mayoritariamente a los organizaciones participantes.
La situación es desconcertante, generadora de inquietud e incertidumbre, cuando se requiere mayor certeza, objetividad y transparencia, indicadores de que la actuación del órgano superior fue autónoma y soberana.
Bajo la calma social que se ve, está latente la desconfianza y se espera lo inédito, lo atÃpico, lo inesperado. ¿Qué será?
Sea cual fuere, todos los sectores de la sociedad y sus organizaciones e instituciones polÃticas del estado siguen sus tiempos, sus liturgias, sus ritos y los partidos polÃticos continúan con sus tiempos y acciones, como los registros de los precandidatos a los puestos de representación en el H. Congreso de la Unión y esto no cambiará, aunque pudiera ser que los personas sÃ, porque podrÃa presentarse o lo inesperado o lo planeado, y esperado y deseados por muchos.
Si las acciones siguen su ruta normal, en menos de 25 dÃas nuestro estado, y su sociedad, entrará al umbral de la esperanza; si surge lo inesperado, habrá nuevos derroteros y transitaremos por caminos nuevos, de efecto social no valorados, casi casi como un experimento de fisión social. Todo pende de un alfiler
Habrá que esperar los Idus del Invierno.






















