El titular del Ejecutivo Federal, Don Andrés Manuel López Obrador es un hombre político, y no únicamente por ser un ser humano, sino porque le agrada, se inclina, se apasiona, por la política política y, particularmente, por la política callejera, de masas, popular, la de toma de decisiones a ras de suelo, inmediata: es un activista, un mapachero, a quien la circunstancia de la misma vida política lo ha encajonada y colocado en la ¿horca, en encrucijadas y en el pódium. Y por ese currículum político aprendió, o en su caso, se rodeó de asesores que le mueven, manejan, muy bien su imagen o como a él le agrada y le produce resultados, los asuntos públicos, callejeros y que la gustan a su pueblo, ese pueblo que lo tiene endiosado y que es sabio e inteligente.

Ahora, como presidente de la República, llegó con un maletín de temas a tratar ante el público – algo así como Donald Trump, con sus Reality Shows, sus tuits y su pasión por los mensajes telefónicos y de computadora, su cultura del meñique y del índice, su televisión basura, como es muy bien calificado -, sobresaliendo los siguientes: el combate a la corrupción – las redes tejidas desde el poder político y judicial -, primero los pobres, el dispendio y lujo de las tres y hasta cuatro o cinco administraciones presidenciales anteriores: la conversión de la residencia oficial de Los Pinos en Museos y la venta, mediante subastas cuadros pictóricos, obras de arte, vehículos de transporte terrestre, aéreo – como helicópteros, jets, unidades automotrices blindadas, etc. – Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Luis Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto -, los casos de latrocinios y abusos de poder, las compras excesivas – como el asunto del avión presidencial, su exhibición, propuesto para venta, rifa o X,Z,V,B -, los casos de enriquecimiento ilícito no únicamente de gobernadores o exgobernadores, sino de funcionarios de primer nivel o del círculo cercano a la presidencia de la República – los llamados Hombres del Presidente o del Primer Círculo, , etc., etc., etc.

Mas sucede que, como todo en la vida, los está agotando y está siendo repetitivo.

Ejemplo de lo anterior es el avión presidencial – el TP-01, que aun se debe y el que está generando muchos gastos en su estacionamiento, mantenimiento y se desconoce su destino y su real costo…pues tiene un avalúo de la ONU en XXXXXXXXXX millones de dólares.

Con la inicial expectación en este momento se desconoce si se venderá, si se rifará este 15 de septiembre o hasta navidad… ¡Ya ni él lo sabe! En este momento únicamente está vendido el 30% del universo de boletos, considerando el número que obligó – extorsión a los empresarios – a la adquisición forzada de un volumen porcentual cercano al 20% del total del boletaje. Todo es grave y peor aun porque se está solicitando=obligando a las organizaciones gremiales federales y estatales, y hasta municipales -, movimientos=corrientes políticos a que adquieran fracciones o boletos o series completas de boletos… Y peor aun: no hay comprador, ni nacional ni internacional – ni árabe -, ni mexicano. Lo más indicador del asunto es que está de oferta…se aceptará el 50% en material y equipo médico para surtir a hospitales y INSABI, que no se sabe qué es/será esto…Y ahora tiene el asunto de la pandemia – que ya tiene cerca de 6 meses –, su vacuna…y Lozoya Austin…

¿Cuánto le durarán sin cansar a su pueblo, que lo adora, porque se está sobreexponiendo?