Acatando el resolutivo de la máxima autoridad judicial del país, el pasado domingo   22 del presente se realizaron elecciones  en el municipio de Cherán, pro el formato de Usos y Costumbres, inédito en nuestro estado y todos los medios informan que fue  el proceso fue sin alteraciones alguna, sin problema.

El resultado social fue  natural: en ese municipio, salvo Tanaco, todo está bajo control de los líderes del pueblo, sean como sean y quienes sean: ahí era posible realizar elecciones el mismo día electoral. Todo se tiene bajo control, para bien o para mal y si existe en nuestro  estado una población, una ciudadanía preparada, ideologizada y lista para la lucha, del tipo que sea, es Cherán y su población. Desde hombres, mujeres, jóvenes y niños.

¿Esta elección bajo este formato – Usos y Costumbres – es positiva o negativa, implica riesgo?   ¿Qué muestra?

Es la cabeza de lanza, del ariete, de las restantes poblaciones con población mayoritariamente indígena para buscar su elección municipal por ese mismo recurso tradicional: Usos y Costumbres -: Pátzcuaro, Erongarícuaro, Tzintzuntzan, Quiroga, Zacapu, Salvador Escalante, Ario de Rosales, más uno o dos del Oriente y del Occidente del estado y entonces se verá si es conveniente o si significan riesgo para  la relativa tranquilidad política municipal.

Con esta elección, que ya es Historia, se mostró que el proceso de occidentalización de los núcleos, de los pueblos indígenas, fracasó; que es una mentira que seamos una sociedad igualitaria: se demuestra que coexistimos dos y hasta tres, o más, tipos de mexicanos, de michoacanos. Coexistimos ciudadanos de Primera, los núcleos “indígenas organizados y demandantes” y  de Segunda y, acaso, las 100 familias que dirigen nuestra economía, junto con los chorromillonarios que compran su ropa – calzoncillo, camisetas, camisas, pantalones, trajes, zapatos, calcetines y accesorios en New York, Roma, Londres, Berlín, Tokio  y París -.

Y vaya que, por sus resultados en todos los sentidos, órdenes y niveles,  los grupos  indígenas – en lo general – han desperdiciado – o desaprovechado, que viene siendo lo mismo – todas las acciones  de todos los gobiernos que tuvieron, tienen y tendrán, para que se desarrollen, se incluyan en el ritmo de desarrollo y cambio de la sociedad y se  tenga una misma sociedad, con un único perfil, fondo y esencia.

Con esto, se ve, como se muestra  en Oaxaca, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, acaso en Chihuahua y Sonora, que los núcleos y poblaciones indígenas se ¿resisten? a  la incorporación al desarrollo  y cultura nacional y desean conservar –virtualmente – sus valores culturales.

Es deseable que sea para bien.