El pasado jueves 6 del presente mes de agosto, a 161 días de que se registró el primer caso positivo de lo que ahora se llama pandemia mundial del coronavirus-COVID-19, nuestro país ha sufrido un poco más 50 mi fallecimientos – 50, 517 defunciones – y ha superado la cifra de 462, 690 contagios confirmados y se han confirmado 30, 000 caso positivos confirmados.
A más de 165 días de que se registró el primer caso de COVID-19, su crítica historia la resumimos en pocas palabras: después de que se confirmó la llegada del virus.
Después se estableció la Jornada Nacional de Sana Distancia, con un confinamiento de 70 días que comenzó el23 de marzo y terminó el 30 de mayo, aunque su previsión fue de levantarla el 19 de abril. Este confinamiento significó la clasificación de actividades económico-laborales en esenciales y no esenciales, reprogramación de eventos y adopción de medidas sanitarias.
A continuación, la fase 2, con 405 casos y 5 muertes se declaró, al pasar de una propagación lenta a una acelerada.
36 días después, el 21 de abril se declaró la fase 3, en la que aun estamos y en la llamada Inmunidad de Rebaño – que no ha dado ningún efecto para detener los eslabones de contagio.
En este lapso se han rebasado todas las proyecciones y declaraciones de la secretaría de salud y del llamado Consejo Nacional de Salud, si bien es cierto que en ningún país de aciertan, también es cierto que ni las cifras de contagios, de fallecimientos, de políticas públicas aplicadas han sido certeras y sí buenos deseos o verdades maquilladas o fake news o pos verdades y, también el vocero y responsable de la información de las políticas públicas de salud, datos, gráficas, ha quedado en entredicho y sus datos y voces no son creídas ni aceptadas.
En este momento, debe aceptarse, pro la misma realidad, la política pública mexicana contra esta pandemia no existe y si existe, es un verdadero caos y completa anarquía: no existe una única política nacional contra esta epidemia, nueve gobernadores están solicitando-demandando la renuncia del Dr. Hugo López Gatell por incompetente y mentiroso, que ha recibido el total respaldo del titular del Ejecutivo federal y hasta el momento, es inamovible, lo cual se entiende, pues alguien debe cargar con los muertos, contagios y daños.
Si bien es cierto que nuestro país y nuestras autoridades no estaban preparados para un evento de este tamaño, también es incuestionable que tuvieron tiempo para tomar decisiones, estructurar una política sanitaria y coordinar nacionalmente todas las acciones, pero las autoridades carecen de autoridad para aplicar las leyes y como ejemplo está el uso del llamado cubrebocas, que en todos los países del mundo ya es obligatorio, pero nuestras autoridades de gobierno federal– el Ejecutivo, el de gobernación – y de salud – Hugo López Gatell – no lo usan y por lo menos el 50% de la población nacional imita y se respalda en ellos para no usarlo y así, no habrá uso generalizado y los contagios y fallecimientos continuarán pues no se rompen los eslabones de transmisión, continuarán al alza.
Nuestras autoridades políticas y sanitarias están y van en contra de la realidad y de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, organismo que está recomendando y sosteniendo el uso del cubrebocas mediante la campaña mundial # Usa Cubrebocas – que cubra nariz, boca y mentón -. Sostiene que SOMOS NOSOTROS QUIENES PODEMOS ACABAR CON ESTA PANDEMIA. Considera que, CON EL CUBREBOCAS, MÁS EL LAVADO FRECUENTE DE MANOS, CON AGUA Y JABÓN, SE ROMPEN TOTALMENTE LOS ESLABONES DE CONTAGIOS…Y en nuestro país, tal parece que no importa el número de decesos, pues lo que importa – para ellos – es que ¡haya capacidad hospitalaria!, CUANDO LO QUE DEBE IMPORTA ES SALVAR LA MAYOR CANTIDAD POSIBLE DE VIDAS Y NO LA CAPACIDAD DE ATENCIÓN MÉDICA, – CURIOSAMENTE: POR LO MENOS EL 80% DE LOS FALLECIDOS… ¡NI SIQUIERA LLEGARON AL HOSPITAL!