El presidente da la República, titular del Poder Ejecutivo federal, señor Don Andrés Manuel López Obrador – AMLO, para sus simpatizantes y fieles – el pasado miércoles 1° de julio cumplió dos años de su arrollador triunfo electoral en el proceso federal de 2018, con un inédito 51%, más de la mitad de los sufragios depositados en las urnas ese día.

Como es su rutina, su costumbre, llevó a cabo un acto para festejarlo, mas no fue un acto de masas, algo inesperado, pero como de él puede esperarse todo y nada y de que no hace caso de nada, ni de nadie, fue y.

De este evento se pueden decir muchas cosas, hasta el exceso: no es cierto de que con él llegó la comprobación de la democracia y no es así, totalmente. Y fue el consejero ciudadano presidente del Instituto Nacional Electoral Lorenzo Córdova B., quien colocó la objetividad:

LA ELECCIÓN FEDERAL DE 2018 HA SIDO EVIDENCIA FEHACIENTE DE QUE LA DEMOCRACIA NO LLEGÓ A MÉXICO EL PRIMERO DE JULIO, SINO QUE LAS CONDICIONES DEMOCRÁTICAS YA ESTABAN AHÍ PARA HACER POSIBLE UNA TERCERA ALTERNANCIA EN LA PRESIDENCIA.

EN 2018 LA CIUDADANÍA MOSTRÓ QUE TODA EXPRESIÓN DEMOCRÁTICA NO ES LABOR DE UNA SOLA PERSONA O DE UNA SOLA FUERZA POLÍTICA, SINO LABOR DE MILLONES DE CIUDADANOS Y CIUDADANAS, CON UN PROPÓSITO COMPARTIDO: EL DE VIVIR BAJO LAS REGLAS DEL JUEGO DEMOCRÁTICO.

Por supuesto que el presidente de la República tiene todo el derecho de festejar su triunfo, pero debió cumplir su responsabilidad de la objetividad y la veracidad, aunque él los permutó por el entusiasmo y el triunfalismo, que a dos años de distancia ya está un poco añejo, particularmente porque las palabras que fueron sus lemas y plataformas de campaña que lo llevaron a un inobjetable triunfo, no se han cumplido ni en un 33%.

Lo que el país y su sociedad deseaban y demandaban era UN INMEDIATO CAMBIO, que hasta la fecha no se ha logrado ni avanzado en esa misma proporción, el 33%, muy a pesar de todos los factores a su favor, entre ellos, el uso, casi total, del poder Federal.

y este hecho cayó como anillo al dedo para todas las posiciones y para todos los ismos; lo único cierto es lo que usted enjuicie y nada más.

Y aunque casi la totalidad de los tradicionales Medios de comunicación – impresos, orales y de imagen, más las benditas redes sociales – citan y señalan todo lo contrario, la llamada oposición político partidista sí existe y ahí está, únicamente que está esperando los tiempos calendario del político y registrando los errores, los excesos cometidos por quienes ejercen el poder y su efecto inmediato: el desgaste de la imagen – tanto del presidente de la República – como hombre de poder e institución, como de su gabinete, de Hombres del Primer Círculo de Poder -, como de su ¿partido? por el ejercicio del poder. Esperar es cualidad y condición de sabios.