En una visión y percepción macros, desde hace meses la contingencia de salud ha acaparado la agenda informativa mundial y nacional- y como afirmó el ahora expresidente Carlos Salinas de Gortari, todo lo que pasa en México es por la política -, sin embargo, en nuestro país, los tiempos del calendario electoral siguen corriendo y no paran por más que por circunstancias de momento pase a segundo y hasta tercer término, pues, en poco más de 11 meses y días – el 6 de junio del 2021 – será el día electoral.
En esta jornada – la más grande, hasta el momento, de las elecciones intermedias -, se renovará totalmente la H. Cámara Baja del H. Congreso de la Unión – Cámara de Diputados, en total 500 curules: 300 pro el principio de Representaciones uninominales y 200, por el de Representaciones Plurinominales o listados regionales o de Partido -, y como serán concurrentes con las elecciones federales, 15 gubernaturas, los H. Congresos de esos estados y poco más de la mitad de las presidencias municipales.
De alguna forma, la forma-política pública aplicada, no únicamente contra la pandemia, sino también por la crisis económica que se siente ya – aunque se pronosticó desde febrero anterior – el crecimiento de la inseguridad social y, particularmente del aumento de los feminicidios y de la violencia de género y sus resultados-comportamiento de las autoridades federales, estatales y municipales definirá en buena medida el voto de la ciudadanía. ¿Qué tanto? Imposible saberlo, pero lo que sí es un hecho es que será un tema en la campaña política que ya está en curso.
Por lo que respecta al órgano electoral, debe llamar la atención su estructura actual: desde el pasado 3 de abril 4 consejeros ciudadanos terminaron su encargo y el instituto opera únicamente con 7 consejeros ciudadanos y hasta la fecha no han sido sustituidos, presumiblemente o porque no eran esenciales o por la pandemia que estableció un compás de espera, pero, o en las primeras sesiones del tercer periodo ordinario de sesiones de la H. Cámara de diputados o en un periodo extraordinario, deberán de nombrarse. Ya serán esenciales, prioritarios.
El órgano electoral está en el ojo del huracán.
El INE ha sido varios los intentos – varios de ellos desde la titularidad del poder Ejecutivo – de debilitarlo administrativa, financiera y políticamente, entre ellos de desvirtuar, devaluar sus actos y decisiones, proponiendo órgano privado paralelo con las mismas funciones del INE, lo que podría, dadas las circunstancias-escenarios políticos del momento a que varias voces se negaran a aceptar los resultados electorales del 2021.
Aunque falta mucho para el inicio formalmente del llamado proceso electoral, llaman la atención los escarceos de las chiquilladas para publicitar-difundir los in6tentos de formar alianzas con los partidos políticos fuetes, pero en este momento, ningún partido es fuerte y todos los partidos se necesitan y, seguramente, esa es la razón de sus movimientos, ya previstos, por todos, pero, aun, no hay nada escrito.























