Una de las banderas políticas del señor Andrés Manuel López Obrador durante dieciocho años como candidato opositor fue el combate a la corrupción; una de sus determinaciones como candidato triunfador y como presidente electo fue terminar con ella, con este cáncer social.
Es más, ya en funciones de titular del Ejecutivo Federal, fue un axioma y lema de trabajo administrativo de al autollamada 4T. Y como el movimiento se demuestra andando, para efectos de presupuesto y ejemplo de austeridad, precisó que la llamada corrupción anualmente le costaba a la administración del país 500 mil millo0nes de pesos y que ese dinero se ahorraría y se distribuiría en sus programas sociales: en total son 38 programas sociales, el paquete de ayuda para la sociedad, que, legal y jurídicamente, ya sin un derecho constitucional.
Así las cosas, el colectivo social esperaba que la llamada corrupción disminuyera, pero ¡Oh, sorpresa! Es la inversa.
De conformidad en las últimas informaciones del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática – INEGI -, la corrupción en lo que va de la administración lopezobradorista, ha crecido ¡15-7%!
Y, además, curiosamente, no se ha detenido.
Si en algún momento, el grupo en el poder central y el grupo –Estado Mayor – y asesores del presidente de la República creyeron, sabían, tenían conocimiento-experiencia o supusieron que la corrupción se focalizaba en la adjudicación de los contratos de la amplia gama-espectro de contratistas-proveedores del gobierno de la República – Poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo – , ¡se equivocaron de medio a medio! E, igualmente, que radicaba en las alturas ed la administración, también fallaron sus aseveraciones, por algo que es muy simple:
La corrupción está en todas partes y en todos los niveles y está en los trámites más simples que todos los individuos sociales realizan, por la sencilla razón que desean o no tardar demasiado, no invertir más tiempo o evitar entrar en la burocracia nacional y realizan la llamada Reforma Administrativa – ya no de ventanilla: la de piso: infracciones, certificados de todo tipo, documentos de todo tipo como actuaciones, certificaciones, regulaciones, estudios técnicos, en fin.
La llamada corrupción de Cuello Blanco si está focalizada en las altas esferas de la administración y se amplia, profundiza, pero no llega a las estructuras de más debajo de la administración pública y allá en las alturas se mueven a discreción y secrecía millones de pesos en regalos y regalías y, muy posiblemente, en bancos extranjeros
Lo más curioso es que el presidente de la República YA NO TIENE A QUIÉN ECHARLE LA CULPA. LA ADMINISTRACIÓN FEDERAL A ÉL ENCARGADA LLEVA YA SUS BUENOS 18 MESES Y CONTANDO Y ES TODA SU RESPONSABILIDAD.
Y LO MÁS GRAVE, DENTRO DE LO PEOR, ES QUE NO EXISTEN NI DETENIDOS, NI JUICIOS, NI SENTENCIADOS, Y LA CORRUPCIÓN SIGUE AVANZANDO Y GANANDO TERRENO,























