En el centro de las circunstancias muy especiales generadas por la contingencia sanitaria establecida por el Ejecutivo federal y el Consejo de Salud Pública, porque la sociedad debe sobrevivir, conservarse en la lucha contra este enemigo microscópico, ayer se celebró y debió festejarse en todo lo alto y a los ocho vientos el Día del Maestro.

Teniendo como divisa que, en este momento, prevalece el criterio del derecho a la salud de todos los niños, adolescentes y alumnos, que se antepone, por esta circunstancia, al derecho de los niños de recibir educación de excelencia y de calidad, el reconocimiento a quienes ejercen el apostolado de educar, formar y transformar a los niños, adolescentes y jóvenes, debe tener el reconocimiento de toda la sociedad, de todos, porque la sociedad tal como está en este momento, no sería lo que es, sin el trabajo del Maestro.

Ciertamente, como en toda sociedad, y de todos los tiempos, en el ejercicio profesional, existen y funcionan todo tipo y categoría de Maestros, pero, mayoritariamente, prevalecen los que enaltecen la digna profesión y ocupación de Maestro.

Tal vez, como en todos los grupos sociales, deben valorarse todos los Maestros, porque malos, regulares, buenos, superiores y excelentes…todos realizan su función e, incluso, los malos maestros están porque no se les sabe utilizar y no los aprovechan y se pierden, pero esa es otra cuestión.

Debemos festejar y reconocer la profesión y al profesionista de la educación porque son quienes pone en práctica la política pública de transformar a la sociedad y, en el caso de nuestro país, cumplen con fidelidad y seriedad el espíritu y principio democráticos de nuestro artículo 3° constitucional, el que marca que el desarrollo de nuestra sociedad será democrático, considerando a la democracia, no únicamente como un estructura política y jurídica sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. Aquí está la esencia filosófica y social de la función del Maestro Mexicano.

Hoy, pese a la contingencia y a la nueva normalidad, el Estado, el país, su sociedad y sus instituciones deben, debemos, festejar y felicitar a todos los que realizan y cumplen la noble función de educar.

Esta casa editorial ampliamente felicita a TODOS LOS MAESTROS.