Etelberto Cruz Loeza.
Don Andrés Manuel López Obrador no hace las cosas nada más porque sí; todos sus actos tienen su objetivo.
Por estos días provocó polvareda, jurídicamente, acaso, innecesaria: presentó propuesta de iniciativa de ley para tener facultades extraordinarias en el manejo del presupuesto de egresos de la federación; casi todos pusieron el grito en el cielo, salvo el trapecista mayor, Porfirio Muñozledo: después de mofarse de su compañeros de bancada – los llamó burros – afirmó lo cierto: el presidente de la República no necesita esas facultades, pues MoReNa en la H. Cámara de Diputados es Mayoría Calificada: El presidente puede hacer con el presupuesto lo que quiera y en la Cámara se le aprobará. MoReNa es suyo.
Efectivamente, el artículo 74° de nuestra Constitución establece: SON FACULTADES EXCLUSIVAS DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS: fracción IV. APROBAR EL PRESUPUESTO DE EGRESOS DE LA FEDERACIÓN, PREVIO EXAMEN, DISCUSIÓN Y, EN SU CASO, MODIFICACIÓN DEL PROYECTO ENVIADO POR EL EJECUTIVO FEDERAL, UNA VEZ APROBADAS LAS CONTRIBUCIONES QUE, A SU JUICIO, DEBEN DECRETARSE PARA CUBRIRLO. ASÍMISMO, PODRÁ AUTORIZAR EL DICHO PRESUPUESTO LAS EROGACIONES PLURIANUALES PARA AQUELLOS PROYECTOS DE INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURA QUE SE DETERMINEN CONFORME A LO DISPUESTO EN LA LEY REGLAMENTARIA.
Todo tiene la finalidad de distraer; por otro, estar en los Medios y, en el fondo, tiene una finalidad muy del señor presidente: RATIFICAR Y CONSOLIDAR SU PODER.
En su lucha personal, interna, entre el titular del Ejecutivo Federal y AMLO, en ocasiones triunfa el Ejecutivo, y es objetivo; en otras, la mayoría, resulta AMLO y quiere más poder; con curiosidad, me pregunté, cómo se llama, en latín, al hombre enfermo de poder y mi tío Google me dio respuestas: HUBRIS, conocida como la enfermedad del poder. La patología lleva a perder la perspectiva de la realidad.
Y me concedió otra palabra: HYBRIS: Trastorno emocional que afecta a quienes ejercen el poder en cualquiera de sus formas. Alteración que ha sido descrita en muchas áreas, pero más en la política a partir del comportamiento común en muchos líderes en lo que las cualidades como la confianza y la seguridad en sí mismos tienden a transformarse en arrogancia y prepotencia.
David Owen, médico y político británico, varias ocasiones secretario de Estado británico autor del libro En el Poder y en la Enfermedad, propone 14 criterios para diagnosticar a una persona poderosa con el síndrome HUBRIS.
1° Una inclinación narcisista a ver el mundo, primordialmente como un escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria en vez de un lugar con problemas que requieren un planteamiento pragmático y no autorreferencial.2° Una predisposición a realizar acciones que tengan probabilidades de situarlos a una luz favorable, es decir de dar una buena imagen de ellos. 3° Una preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación. 4° Una forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y una tendencia a la exaltación. 5° Una identificación de sí mismos con el Estado hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectiva de ambos. 6° Una tendencia a hablar de sí mismos en tercera persona utilizando el mayestático “nosotros”. 7° Excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajenos. 8° Exagerada creencia – rayando en un sentimiento de omnipotencias – en lo que pueden conseguir personalmente. 9 ° La creencia de ser responsables, no ante el tribunal terrenal de sus colegas o en de la opinión pública, sino ante un tribunal mucho más alto: la Historia o Dios. 10° La creencia inamovible de que en ese tribunal serán justificados. 11° Inquietud, irreflexión e impulsividad. 12° Pérdida de contacto con la realidad, a menudo unida a un progresivo aislamiento. 13° Tendencia a permitir que “su visión amplia”, en especial su convicción de la rectitud moral de una línea de actuación haga innecesario considerar otros aspectos de ésta, tales como su viabilidad, su coste, y la posibilidad de obtener resultados no deseados: una obstinada negativa a cambiar de rumbo. 14° Un consiguiente tipo de incompetencia para ejecutar una política que podría denominarse Incompetencia propia de Hybris. El exceso de confianza ha llevado al líder a no tomarse la molestia de preocuparse por los aspectos prácticos de una directriz política























